Una “hoja de ruta” para la siguiente pandemia

 
Carlos Velázquez
hrs.

Mientras la mayoría de las personas estaban tratando de ponerse a resguardo del virus durante la pandemia, Rosario Graham, una de las pocas abogadas en México que son expertas en derecho y turismo, también se ocupaba tomando notas sobre lo mal preparados que están los países, desde el andamiaje legal, para enfrentar una crisis como ésta.



Ella era entonces una de las principales asesoras jurídicas del gobierno de Quintana Roo que encabezaba Carlos Joaquín González; así es que, con la entonces secretaria de Turismo, Marisol Vanegas, tuvieron un papel destacado en la creación de una normatividad que permitiera a empresarios y trabajadores del turismo enfrentar mejor la pesadilla sanitaria.

Ayer, Graham presentó el libro Realidades fragmentadas del turismo por la covid-19, acompañada, precisamente, de Vanegas, hoy rectora de la Universidad del Caribe; de los embajadores Joel Hernández y Miguel Ruiz Cabañas, además de Silvia Hernández, extitular de Turismo federal.

Se trata de un texto técnico que, precisamente, recupera cómo la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, en inglés) y la Organización Mundial del Turismo fueron emitiendo reglas y recomendaciones que, en general, pusieron por delante el valor máximo de salvaguardar la vida humana.

En México, lo que sucedió fue que la Presidencia de la República y la Secretaría de Salud tomaron el control de las decisiones, a las que se fue alineando la Secretaría de Turismo.

De manera paralela, la iniciativa privada y algunos gobiernos estatales, como ocurrió destacadamente en Quintana Roo, fueron tropicalizando las reglas de los organismos internacionales y, además, se sumaron a iniciativas como el safe travel del WTTC.

En Quintana Roo establecieron protocolos sanitarios, dieron capacitación y trataron de conciliar el cuidado de la vida humana con la necesidad de que el turismo siguiera en marcha porque de él dependía el sustento de gran parte de la población.

Graham sabe, porque así lo ha dicho el secretario general de la OMS, que el fin de la pandemia, que oficialmente se está reconociendo hasta ahora, de ninguna manera significa que no vendrán otros retos sanitarios en el mundo, de igual o mayor envergadura.

Es por ello que en su libro establece cuáles son algunos de los cambios legales que es urgente realizar en México, para que la siguiente crisis de este perfil no tome al país con los “dedos en la puerta”.

Por ejemplo, plantea reformar las leyes generales de Turismo y Salud, para que en el futuro haya una coordinación en la toma de decisiones y no vuelva a suceder que la segunda dependencia imponga sus reglas a la primera.

De hecho, hubo secretarías, como la de Marina, que fueron muy estrictas en las decisiones para impedir los contagios, aunque en México avasalló la decisión de la Presidencia de anteponer la economía a la relevancia de la vida.

La discusión es sobre si esto fue correcto o no, pues, por un lado, el número de muertos fue enorme, aunque, por el otro, al dejar las fronteras abiertas, México fue uno de los países que primero se recuperó en la parte turística, lo que no forma parte del análisis de Graham.

Un texto que legisladores y gobernantes serios deberían leer con cuidado, pues realmente allí hay muchas claves sobre cómo acotar los problemas cuando el futuro nos alcance otra vez.



hrs.

Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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