Un escenario difícil para QR y BCS

 
Alonso Gordoa
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En estricto sentido es poco lo que la Secretaría de Turismo, cuya titular es **Claudia Ruiz Massieu**, puede hacer para apoyar a los operadores mayoristas extranjeros, que enfrentan la desagradable noticia de que a partir de enero de 2014 deberán trasladar cinco puntos de IVA a sus paquetes en las playas mexicanas de Quintana Roo y Baja California Sur.

Cuando se habla de sol y playa como un commodity, la tentación para los viajeros a quienes les van aumentar en 50 o 100 dólares los precios de sus vacaciones es irse a otra parte.

Ello no necesariamente significa que optarán por Bahamas, Jamaica o Dominicana, pues el efecto del aumento de la homologación del IVA incluido en la reforma fiscal sólo está impactando a Cancún, Riviera Maya, Cozumel, Isla Mujeres, Los Cabos, La Paz y Loreto.

El precio de los paquetes ya incluye 16% de IVA en Puerto Vallarta, Punta Mita, Acapulco, Mazatlán, Costa Alegre y tantos otros destinos que nunca fueron beneficiados por las diferencias de IVA.

Los mayoristas, en tanto, no son unas hermanitas de la caridad, sino los negociadores más duros, que compran muchos cuartos noche y que tienen a su favor el argumento de que se pueden llevar a los viajeros a otros destinos.

Más allá de lo que establece el discurso vendedor del Consejo de Promoción Turística es verdad que pocos lugares del mundo pueden ofrecer como en Quintana Roo playas hermosas, mar azul turquesa y además cultura, compras y gastronomía.

Mientras que en los de Baja California Sur hay sofisticación, naturaleza y los niveles más altos en actividades como golf y pesca.

Precisamente lo que sucederá, a partir de enero, es que todos estos destinos deberán asumir el reto de probar una vez más en los hechos que sus ventajas competitivas van más allá de las palabras.

En ese sentido también hay áreas de oportunidad para apoyar a los operadores y profesionales de la comercialización de esos destinos mexicanos, para que la homologación del IVA no se traduzca en una caída en la llegada de turistas.

Los aeropuertos podrían hacer un esfuerzo y revisar sus tarifas en algunos puntos en los que están fuera de mercado respecto a sus competidores; también sería la ocasión para ajustar la fórmula de los recursos que reciben del CPTM para promoción.

Hoy precisamente estos destinos, junto con la Ciudad de México, son los principales generadores del derecho que pagan los extranjeros al entrar al país y dista mucho de ser proporcional lo que obtienen.

La reforma ya pasó, y oír a los empresarios y a los destinos afectados puede ser útil no sólo para acotar una potencial caída de turistas, sino también para consolidar una relación con miras de largo plazo.

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