¿Hay que cobrarle el impuesto al hospedaje a Airbnb?

 
Carlos Velázquez
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La irrupción de Airbnb, que dirige en México Ángel Terral, y los alcances que ha tenido y tendrá en el negocio del hospedaje, está obligando a los gobiernos a tomar decisiones en donde no es evidente quién está haciendo lo adecuado.

La próxima semana en el Tianguis Turístico México, en Mazatlán, está prevista la firma del tercer convenio entre Airbnb y una entidad federativa; para que los llamados “anfitriones”, quienes rentan habitaciones, departamentos o casas,  paguen el impuesto al hospedaje.

Hasta ahora dos entidades federativas han sido pioneras en esa decisión: La Ciudad de México y Quintana Roo así es que seguramente Sinaloa será la tercera en sumarse a esa lista.

Los argumentos de quienes han instrumentado esa medida son importantes, comenzando con el de poder dimensionar el tamaño de la “bestia”.

Hace 15 años, cuando el Tianguis Turístico siempre se hacía en Acapulco, era común que el presidente de los hoteleros en turno se quejara en la comida de los “capitanes de la industria” porque los particulares rentaban sus condominios.

Ahora un negocio que se hacía de boca en boca, corre sobre una plataforma que vale miles de millones de dólares.

Así es que uno de los principales argumentos de las autoridades que ya han subido a Airbnb al barco del impuesto al hospedaje, es que así al menos ya tendrán identificados a quienes participan en este negocio.

Una afirmación que no es del todo cierta, primero porque Airbnb comparte el número de “anfitriones” y los montos de las rentas con el fisco, pero no le da los nombres concretos; además de que es un mercado extremadamente cambiante al que se suben muchos jugadores cada semana aunque también otros se dan de baja.

Según algunos conocedores del tema, como Fernando Olivera, presidente de la Asociación de Secretarios Estatales de Turismo (Asetur), será necesario que con el paso del tiempo se hagan cruces de información con el Sistema de Administración Tributaria (SAT) para identificar a las personas en sí.

Pero además entre los propios gobiernos estatales hay quienes ignoran el tema y otros quienes de forma consciente, como sucede en Guanajuato donde Olivera es el titular de turismo, han evitado cobrarle el impuesto al hospedaje a Airbnb.

La razón es que, según la opinión de algunos abogados, ello habilitaría a los “anfitriones” para que se ampararan si más adelante quisieran incorporarlos a un régimen fiscal diferente.

En países, como la India, el impuesto para los “anfitriones” es del 15%, pues no pagan ni impuesto al consumo ni sobre la renta; en ciudades como Barcelona los permisos son por dos años, aunque renovables, y así hay muchas decisiones de quienes están buscando cómo gravar a estos nuevos actores económicos.

El asunto tiene muchas más aristas y es clave para el futuro del negocio de la hotelería en México.

Divisadero

Blogueros. Hoy miércoles a las 10:00 pm en Imágenes del Turismo, 90.5 de FM, los invitamos a escuchar una mesa redonda sobre los blogueros y su impacto en el turismo mexicano.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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