Cuando Carlos Joaquín, embajador de México en Canadá, llegó a su nueva oficina en Ottawa, se encontró con que sus dos antecesores estaban avisados de que el gobierno Justin Trudeau quería reimponer las visas a los mexicanos.
El motivo era económico y no solo hay que responsabilizar a los despachos de abogados en México que lucran ofreciendo falsamente empleos en Canadá; ni a los mexicanos que pagaron para abusar de las leyes de ese país, sino a los empresarios canadienses que encontraron cómo beneficiarse de esa medida.
Estos últimos descubrieron que podían contratar a mexicanos pagándoles menos, mientras las autoridades canadienses revisaban su petición de asilo.
Un ejemplo fue el de Carlos Tomás, el oaxaqueño que fue hallado muerto cerca de Vancouver, cuando trató de escaparse de una granja a donde había sido confinado luego de que lo habían engañado con un curso para capacitarse como chef.
Al inicio de esta semana, la canciller mexicana Alicia Bárcena estuvo en Canadá para ampliar 20% el programa anual de trabajadores agrícolas temporales, que este año llegará a 28 mil plazas.
También firmó un nuevo programa de movilidad laboral con ese país, que permitirá contratar hasta 40 mil mexicanos para llegar hasta 70 mil en 2025.
Pero a los canadienses parecen tenerles sin cuidado los tiempos y las formas políticos, pues esta misma semana aplicaron a rajatabla la medida de exigir nuevamente la visa.
La decisión de que ayer a las 11 de la noche haya entrado la medida en vigor, provocó que ya no pudieran abordar los aviones decenas de mexicanos que tenían la autorización de viaje electrónica, pero que no contaban con una visa de Estados Unidos o de Canadá expedida en los últimos 10 años.
Aeroméxico, que precisamente tiene vuelos que salen a esa hora, abrió facilidades para hacer cambios, pero eso no le repondrá el dinero a quienes de buena fe ya tenían reservaciones de hotel y de servicios terrestres.
Esto además se da cuando faltan unas semanas para la cumbre de los jefes del ejecutivo de México, Estados Unidos y Canadá, que se llevará a cabo en este Quebec y a la que seguramente Andrés Manuel López Obrador no asistirá.
Miguel Galacia, propietario de la mayorista Travel Shop, especializada en el mercado de mexicanos que van a Canadá, consideró que a decisión no era comparable a la última vez que ese país, con el mismo motivo, impuso la visa a los mexicanos.
En primer lugar porque se autorizará la entrada a quienes cuenten con la visa estadounidense, además de aquellos que tengan una visa canadiense y también a los estudiantes registrados en escuelas de ese país.
De acuerdo con sus cálculos, hechos a partir del análisis de los más de 12 mil mexicanos que llevó a Canadá el año pasado, es que alrededor de 60% cuentan con una visa estadounidense.
El especialista dijo que los mexicanos que van a los destinos de la Costa Este de ese país pagan en promedio por un viaje de 8-10 días entre dos mil y dos mil 500 dólares y a la Costa Oeste entre dos mil 500 y tres mil dólares.
Desde su perspectiva, no sólo los mexicanos presionarán porque los permisos digitales y las visas se emitan de forma expedita, sino también los destinos canadienses que se benefician con el alto gasto de los mexicanos.