De acuerdo con ONU Turismo, el turismo cultural representa aproximadamente el 40% del total de viajes internacionales.
Entre los principales atractivos se encuentran festivales de teatro, temporadas de ópera y ballet, y espectáculos icónicos como los de Broadway o el West End londinense. La investigación señala que las ciudades con una oferta escénica diversa registran un mayor gasto per cápita por parte de los visitantes, generando beneficios económicos significativos.
“Las artes escénicas crean experiencias que van más allá de lo visual; generan conexiones emocionales profundas entre el espectador y la ciudad que visita”, comentó en entrevista Tamara Rojo
Rojo fue primera bailarina del Royal Ballet de Londres, directora del English National Ballet y ahora dirige el ballet de San Francisco. Para ella, la danza no solo es una expresión artística, sino una herramienta para atraer turistas que buscan vivencias culturales auténticas.
“Lo que sucede en una función en vivo de ballet es inigualable, aunque vayas la noche siguiente el público es diferente, la experiencia no es igual”.
El estudio Cultural Tourism and Performing Arts del European Travel Commission refuerza esta idea al indicar que el 70% de los turistas culturales buscan espectáculos en vivo como parte esencial de su viaje.
Las producciones de danza clásica y contemporánea, en particular, son un atractivo clave en ciudades como París, Madrid y Nueva York.
El arte en la era digital
“La digitalización ha permitido que el público global disfrute del ballet y el teatro a través de plataformas en línea, pero la experiencia en vivo sigue siendo irreemplazable”, explicó Rojo.
Esto ha generado un fenómeno interesante: los turistas planifican sus viajes en función de eventos específicos, como estrenos o festivales.
El informe “The Performing Arts and Destination Branding” del Institute of Cultural Economics señala que ciudades como Viena y Buenos Aires han convertido sus temporadas de ópera y ballet en una estrategia de marca, atrayendo a viajeros que buscan una oferta cultural sofisticada.
Si bien las artes escénicas tienen un impacto positivo en el turismo, también enfrentan desafíos. La financiación de producciones, la competencia con otras formas de entretenimiento y la necesidad de innovación son algunos de los retos que la industria debe superar.
“Es esencial que los gobiernos y el sector privado inviertan en las artes, porque el retorno no solo es económico, sino también social y cultural”, enfatizó Rojo.
La colaboración entre compañías artísticas y entidades turísticas puede potenciar el atractivo de los destinos culturales, asegura la primera bailarina.
“Cuando el arte se convierte en el corazón de una ciudad, esa ciudad se vuelve inolvidable para quienes la visitan”, concluyó.