WTTC, un Sello para un escenario de mediano plazo

 
Carlos Velázquez
hrs.

Como se ha dicho en este espacio, el Sello de Viajero Seguro (SVS) del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), que preside Gloria Guevara, es un esfuerzo valioso para generar confianza a los viajeros internacionales en estos tiempos del Covid-19.

Tras haber publicado ayer aquí los comentarios técnicos de Rosario Graham, ex directora jurídica de la Presidencia y de las Secretarías de Turismo y Relaciones Exteriores, hubo sorpresa incluso por parte de ella pues se leyó como que el autor de este espacio pretendía desvirtuar el Sello, lo que nunca fue el propósito.

Gracias a la polémica que se generó, añadimos ahora varios elementos que no estaban explícitos en la columna de ayer y que ayudan a entender mejor la naturaleza del mismo.

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Alberto Petrearse, vocero de la WTTC en México, explicó que los propósitos del Sello son homologar las acciones más efectivas para la protección de los viajeros frente al Covid-19 y darles confianza.

De hecho los protocolos de las Secretarías de Salud y Turismo y del Consejo de Salubridad General, no sólo atienden las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y son obligatorios, sino que reconocen las mejores prácticas internacionales para proteger a viajeros y trabajadores del turismo del nuevo coronavirus.

Para obtener el Sello, el destino o empresa interesado tiene que entregar a WTTC, cuya representante en México es Roxana Puente, una relatoría de todas las acciones de protección que han realizado en torno al Covid-19.

Efectivamente es una manifestación de buena voluntad soportada en información confiable y, después de la revisión de todos los documentos por un comité, el responsable del proceso de adhesión, como puede ser un Secretario Estatal de Turismo o el director general de una empresa, firma una carta compromiso de que todo se está haciendo según lo declarado.

Así es que un destino, ayer sacó “chispas” el caso de Tabasco, puede estar en el momento más álgido de la pandemia; al mismo tiempo de que su sector turístico obtenga el Sello por haber implementado las mejores prácticas para evitar el contagio.

Digamos que esta semana hubo una mala sincronización, pues en el entendido de que el Secretario de Turismo José Nieves logró, junto con los empresarios turísticos, cumplir con esas mejores prácticas; el anuncio del Sello coincidió con una situación estatal crítica de la pandemia.

Casi fue como darle la copa de campeones al Cruz Azul; el día en que las autoridades acusaron por defraudación fiscal a Guillermo Álvarez, su presidente.

Pero Petrearse reconoció también que hay “una línea tenue entre las normativas que establecen cada una de las autoridades para abrir o no un destino y las políticas públicas”.

Además también tiene razón Graham, cuando dice que técnicamente debería haber mecanismos de verificación.

Conforme pasa el tiempo, es más evidente que el mundo tendrá que aprender a vivir con el Covid uno o dos años más y, evidentemente, el Sello ganaría relevancia si las autoridades correspondientes lo refrendaran periódicamente y además si hubiera reglas para quitárselo a quien no esté actuando responsablemente.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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