Xcaret, el ADN mexicano prueba su rentabilidad turística

 
Carlos Velázquez
hrs.

Riviera Maya. Uno de los negocios que más rápidamente ha alcanzado los límites de ocupaciones que permite Quintana Roo por el Covid-19 es el Hotel Xcaret, de Miguel Quintana Pali y sus socios los hermanos Constandse.



En esta pandemia han confirmado el éxito de la fórmula del all fun inclusive, es decir que su “todo incluido” incorpora las entradas a los parques que originaron una empresa que le da trabajo directo a más de siete mil personas.

Pero además les ha permitido defender su tarifa, que ronda los 600 dólares por noche por una habitación doble.

Francisco Gutiérrez, director general del Hotel, es otro de esos ejecutivos que vienen de las filas de Grupo Posadas, de donde han salido personajes como Alex Zozaya, CEO de Apple Leisure Group; Gonzalo del Peón, vicepresidente de AM Resorts; Yarla Covarrubias, su directora comercial y Rafel de la Mora, CEO de Grupo Olarena en Los Cabos.

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Gutiérrez, quien fue director de Posadas en América del Sur y creador de la marca Acqua; dice que otro parteaguas del Hotel Xcaret fue haber hecho una apuesta económica importante a un concepto mexicano.

Recuerda cuando conversaba con Pablo Azcárraga, durante muchos años presidente de Posadas, quien le apostó a tropicalizar o “mexicanizar” un concepto de cadena internacional tipo Marriott.

La fórmula funcionó bien y así hay que entender al Fiesta Americana y otras tantas marcas de esa compañía; pero el Hotel Xcaret va por la originalidad y el refinamiento mexicano y, en esta crisis, debería llamar la atención de esos inversionistas que no creen en él.

Las habitaciones, por ejemplo, son limpias, con aplicaciones en colores que recuerdan a México y las telas, los muebles, las lámparas, el material de los baños tienen que ver con sus diseños contemporáneos.

Los colores de las paredes, donde hay aplicaciones de aquel rosa que popularizara Ricardo Legorretta (qepd); el paseo de los “soplones” con figuras artesanales junto a los salones de convenciones; vaya, hasta los cubrebocas tienen reminiscencias del arte decorativo de México.

Otros dos elementos fundamentales son el servicio mexicano, reconocido y agradecido en todo el mundo, y la gastronomía oriunda del país.

La cochinita pibil, los tacos de carnitas, la pancita, los chilaquiles crujientes, los aguachiles y cocteles, todo eso está presente en los menús y en los “bufetes asistidos” (como se dice con la nueva normalidad).

Pero también hay restaurantes internacionales y otros de especialidades como el Ha, del chef Carlos Gaytán, mexicano que ganó una estrella Michelin y que ofrece platillos mexicanos sofisticados.



Gutiérrez dice que la apertura en 2021 del segundo hotel de 900 cuartos del Grupo Xcaret, prueba que incluso en el año más obscuro del turismo los bancos están dispuestos a seguírsela jugando con este grupo de ADN mexicano.

Un concepto que busca los grandes números de personas cuidando la calidad, y ahora las medidas sanitarias, y que no sólo conquista a estadounidenses, sino a los mexicanos-estadounidenses de segunda y tercera generaciones.

Esos que quieren mostrarle a sus hijos, la versión de un país de la que se sienten orgullosos.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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