Una Fitur muy peculiar y sin frío

 
Carlos Velázquez
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El domingo en la noche un grupo polimorfo de mexicanos que se dedican al turismo, abordó en la Ciudad de México el vuelo de Aeroméxico con destino a Madrid para asistir a la Feria Internacional de Turismo de España (Fitur).

Allí iban Quirino Ordaz, gobernador de Sinaloa y empresario hotelero, acompañado de su esposa y de su hijo; también Paola Félix, la directora de Fondo Mixto de Promoción Turística de la Ciudad de México junto con su esposo.

También Miguel Torruco, titular de Turismo, quien como el horno no está para bollos decidió regresar a las filas de la clase turista, no así su esposa sobre la que siempre aclara que él le paga su boleto de su bolsillo.

Lo mismo que Rodrigo Hurtado, director de ferias internacionales de CREA, quien consiguió que al menos 15 destinos mexicanos participaran en el stand de México en la feria; lo mismo que Emanuel Rey, director de Promoción de Sectur.

Antes de subirse al Boeing Dreamliner, todos tuvieron que hacerse la prueba PCR del Covid-19, como marcan los protocolos españoles, y además portaban sendas cartas que los acreditaban como profesionales altamente capacitados del turismo que fueron expedidas por Fitur para explicar su presencia en la “Madre Patria”.

Hoy inició la feria pero antes, todos los asistentes tuvieron que sumar una prueba de antígenos; así es que a diferencia de otras ocasiones, el día previo incluyó seguir haciendo más trámites.

En esta versión atípica de Fitur, además sin el habitual frío de enero-febrero, el aeropuerto de Barajas recibió muchos menos viajeros de los que permiten su capacidad; pero la cobertura mediática, según reportan los corresponsales anónimos y pro bono de Veranda, fue enorme porque marca el regreso de España a las ferias, congresos y convenciones.

Y aunque allí quedaron para la historia las imágenes del centro de exposiciones de Ifema reconvertido en un mega hospital Covid, ya nadie se quiere acordar de aquello y esperan que éste sea el banderazo de salida para una nueva normalidad que nada tiene de normal.

Divisadero

Cinco medidas. Carlos Joaquín, gobernador de Quintana Roo, anunció ayer horarios estrictos en restaurantes, cierres de calles y prohibición de eventos sociales, ante el riesgo de que el estado turístico número uno regrese al semáforo rojo de Coronavirus.

Una “tercera ola” epidemiológica, sería como un tsunami para el sector turístico.

Sin mesura. Un nuevo escándalo estalló en Puerto Morelos, al hacerse público un oficio de diciembre del año pasado donde el Instituto de Ciencias del Mar de la UNAM, externó su desacuerdo con el Programa de Desarrollo Urbano de Puerto Morelos.

El documento pidió detener un proyecto guiado por los intereses económico, pasando por alto la sustentabilidad y el bienestar de la población.

Sin embargo Laura Fernández, como presidenta municipal de Puerto Morelos, decidió seguir adelante lo que evidencia nuevamente cómo su gobierno se fue degradando hacia la lógica del dinero.

Un dato más en su contra, hecho público durante la campaña en marcha en la que pretende una diputación federal en Quintana Roo, como candidata de la coalición Morena-Partido Verde.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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