Los viajeros no son mixólogos para jugar con las vacunas

 
Carlos Velázquez
hrs.

Jorge Baruch es el director de la Clínica del Viajero de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aunque sus “tentáculos” se han ido ampliando de la Terminal II del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México a la Terminal I y ahora a la escuela para estudiantes extranjeros en Ciudad Universitaria.

Médico apasionado de su trabajo, de la mejor manera, la pandemia le cayó como “anillo al dedo”, pues, aunque le ha significado horas extra de esfuerzo, él y su equipo han hecho un trabajo valioso reuniendo, en el sitio web de la Clínica del Viajero, prácticamente todas las disposiciones que van apareciendo en los diferentes países respecto al covid-19.

Como se sabe, la semana pasada, el Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, en inglés) autorizó el refuerzo de la tercera vacuna para algunas personas.

Ello no significa que todos nos tengamos que aplicar la tercera vacuna, sino sólo quienes padecen enfermedades como diabetes en grado avanzado, insuficiencia renal que amerite diálisis frecuentes, algunas versiones del cáncer y otras calamidades por el estilo.

Decidir por gusto la tercera vacuna es peligroso, pues todavía no se terminan los estudios completos sobre lo que puede suceder o no con el refuerzo y, aunque es de esperarse que a nadie le saldrá un “cuerno” o le crecerá un “tercer ojo”, lo mejor es darle tiempo a la investigación médica.

Otro caso que está generando potenciales decisiones equivocadas es la mezcla de vacunas, pues, como se sabe, algunos países sólo reconocen ciertos laboratorios y entonces, por decir algo, a una persona que se puso la Cansino, de China, se le está haciendo fácil aplicarse otra de Pfizer para entrar a X país.

La ciencia está demostrando que mezclar vacunas de diferentes laboratorios, como un coctel bien preparado, funcionan bastante bien; pero no se sabe qué pasará con todas, así es que a lo mejor una Sputnik con una Patria (si es que alguna vez la producen), en vez de sacar al viajero a la estratósfera lo confina en un hospital.

Para Baruch, hoy no hay de otra, quien ya se puso cierta vacuna no puede después tratar de enmendar la plana a su gusto para poder viajar; sino que tiene que anteponer su salud a su deseo por recorrer el mundo.

Lo bueno es que hay sitios donde existe información real sobre el tema, como el de la Clínica del Viajero. Indudablemente, hay que viajar con datos reales en vez de querer emular al doctor Pasteur, pues resulta que los “conejillos de indias” somos nosotros.

DIVISADERO

ENVIDIA. Seis asociaciones de pequeños empresarios de Estados Unidos están presionando a Isabel Guzmán, responsable de las pequeñas empresas en el gobierno del presidente Biden, para que abra créditos por hasta dos millones de dólares debido a la emergencia sanitaria, pues consideran que es la única forman en que se salvarán miles de empresas.

Después de todos los apoyos que han recibido los emprendedores en ese país, es significativo que hoteleros, empresarios de los SPA y del fitness, restauranteros y franquiciatarios del turismo sostengan que esos apoyos serán la única opción para no quebrar.

Por otro lado, en México, todas las pymes turísticas le siguen rogando a Dios, mientras se rascan con sus propias uñas.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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