Los “mamuts” tecnológicos de Santa Lucía

 
Carlos Velázquez
hrs.

Las licitaciones públicas se han vuelto un “bicho raro” en el gobierno del presidente López Obrador y hay una historia interesante al respecto sobre lo que está pasando con el nuevo Aeropuerto de Santa Lucía.

Como se sabe el Ejército Mexicano está construyendo a toda prisa la infraestructura de lo que será un aeropuerto modesto con unas 72 posiciones aéreas; cuando los grandes, como Singapur o Australia, tienen al menos el doble.

Todo indica que allí estarán operando aerolíneas como Viva, Volaris y Aeromar y, sobre todo las dos primeras, han apostado siempre por la tecnología de punta que les genere ahorros para respaldar sus modelos de negocios.

Más allá de las pistas y el edificio, el “cerebro” del proyecto aeroportuario es el Control de Distribución de las Tecnologías de la Información (CDTI); la red neurálgica que controla los procesos operativos comenzando por el registro de los pasajeros.

Así es que la Secretaría de la Defensa Nacional, cuyo titular es el general Luis Cresencio Sandoval, está trabajando en las bases para hacer un concurso o asignar un contrato que rondará los 150 millones de dólares.

Con la prisa que tiene el gobierno por terminar, sin olvidar el poco interés que ha mostrado por hacer licitaciones públicas, en las próximas tres semanas deberá quedar definido el modelo CDTI y en otras tres iniciará su implementación.

Para ello Sedena pidió que se formaran consorcios Prime, lo que en el argot aeronáutico significa que varias compañías serán encabezadas por una que responderá directamente al contratante.

El primero está conformado por Cita, Tales y Homeway; el segundo por Johnson Controls, Apollo, Vision Box y Amadeus; el tercero por Indra e Icusi.

En la solicitud para redactar las bases del contrato, los militares incluyeron una exigencia que en términos castrenses podría ser descrito como “tirarse un misil en el pie”.

Se trata, ni más ni menos, que “mostrar experiencia local en México”.

Esto porque el único consorcio que acreditaría tal punto es el de Cita, que se encarga de los controles operativos del Aeropuerto Internacional de Cancún.

El problema es que su tecnología ya es cara y obsoleta, pues almacena la información en servidores locales como ha sucedido desde hace muchos años en los aeropuertos de generaciones pasadas.

Ello provoca, por mencionar un caso, que Volaris tenga que pagar 50 centavos de dólar a Cita por cada pasajero, que con los otros sistemas se reduciría a menos a la mitad.

Las tecnología más modernas operan en la “nube” y allí están los sistemas de Amadeus e Icusi que forman parte, respectivamente, de los otros consorcios.

Los aeropuertos que ya controla Sedena son militares y allí es irrelevante el tema de la nube; pero desde ahora un aspecto importante para darle un sentido de modernidad y éxito al Aeropuerto de Santa Lucía es que cuente con los mejores sistemas de TI.

De lo contrario es posible que Santa Lucía no sólo sea famoso en el futuro por haber sido el hogar de innumerables mamuts, sino porque su tecnología también se quede atascada en la “última glaciación”.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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