Los malabares digitales de un simposio de turismo

 
Carlos Velázquez
hrs.

En una vorágine de ponentes, el Simposio del Consejo Nacional Empresarial Turístico, que preside Braulio Arsuaga, tuvo momentos luminosos y grises; dramáticos y chuscos; inteligentes y obvios, pero identificó los retos del Covid-19.

En la inauguración Carlos Mendoza, presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, dijo que el “nombre del juego es la unidad” y Miguel Torruco, secretario de Turismo, acusó que el crecimiento de esta industria “en ocasiones fomentó conductas de corrupción, dispendio y presunción”.

Por limitaciones de espacio, sólo rescatamos aquí las notas del diálogo entre Enrique de la Madrid, Claudia Ruiz Massieu y Leticia Navarro, tres ex [email protected] de Turismo, quienes hablaron con el empaque de la experiencia y la libertad de no estar a cargo.

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Diálogo que comenzó con los juegos de la realidad digital pues la presentación de Navarro, fue interrumpida involuntariamente por Lourdes Mendoza, conductora, quien grababa una cápsula para Milenio:

“El senador busca darle superpoderes a Morena y sus aliados…”, decía, mientras Navarro guardaba silencio y agrandaba los ojos.

Tras la inusitada interrupción, Navarro apeló a la importancia de la innovación y de hacer las cosas de forma diferente.

También consideró que hay una dispersión enorme en la comunicación y dijo que la recuperación será lenta, que los márgenes no serán los mismos y pidió “paciencia con movimiento, pues el miedo paraliza”.

Entonces un “fantasma”, un dibujito que palpitaba, apareció por la esquina izquierda de las dos mil 600 pantallas conectadas; era Enrique de la Madrid, quien no podía entrar a la plática: “Te lo dije, mano…”, le reclamaba seguramente a un técnico que estaría pasando “las de Caín”.

Ruiz Massieu dijo que la crisis es un reto de Estado y que la clave de la transversalidad y de hacer del turismo una prioridad, es que el presidente compre la idea de su importancia para generar empleos y bienestar social como pasó, desde su perspectiva, con Enrique Peña Nieto.

Francisco Madrid, moderador, tampoco salió ileso de los juegos de la tecnología pues se ubicó frente de una pintura con dos muñequitas indígenas y terminó compartiendo con una de ellas un moño morado, que salía de la parte izquierda de su cabeza.

De la Madrid finalmente se conectó y pidió cuidado con el regreso; si no hay cifras ni datos sobre tasas de contagio y la reapertura no se hace correctamente, el turismo será más afectado todavía, anticipó.

Reconoció que el gobierno federal no invertirá en promoción turística, pero demandó insistir pues “es nuestro dinero” y comparó lo que pasa en México con el “absurdo” de que Coca Cola no invirtiera en mercadotecnia.

Además demandó una iniciativa de cambios legislativos más puntual, para apoyar la recuperación.

Francisco Madrid le reclamó que no le hubiera dado crédito por unas cifras y porque Enrique de la Madrid sostiene que el turismo sí ha sido prioridad para otros presidentes.

Una discusión que el académico de la Anáhuac propuso dejar para un café, ya sin moños, “fantasmas” y otras posibles sorpresas desagradables de la vida digital.

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hrs.

Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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