“Vamos a acabar asqueados de foros digitales”

 
Carlos Velázquez
hrs.

Entre las pocas historias divertidas que han ocurrido en los tres meses que van de encierro por la pandemia; está una que contó el gobernador de Yucatán Mauricio Vila en su cuenta de Twitter.

En esta época del coronavirus, decía palabras más o menos, hay que hacerle de todo y me estrené como peluquero de mis hijos; uno ya está pelón, el otro no se dejó…

Pues así como el gobernador se volvió estilista, en el turismo están cambiando las vocaciones y un caso dramático es el de los foros.

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Prácticamente sólo hay que abrir el correo electrónico, para salte el nuevo webinar, foro digital o “conferencia magistral” de la semana, la mayoría de los cuales ya no valen la pena.

Al ritmo que esto camina, sería importante que hubiera “curadores” de webinars o webinarios para que recomendaran cuáles valen la pena y cuáles no, después de tanto que ya se ha dicho.

 “Tras la pandemia vamos a acabar asqueados de foros digitales”, me decía hace rato uno de los organizadores de algunos de los más exitosos y concurridos de esta época.

Pero el problema no sólo es que a muchos agentes de viajes, touroperadores o directivos se les haya despertado “el Anderson Cooper que todos llevamos dentro”, sino que además la tecnología también está haciendo travesuras.

Hay historias de todos los tamaños, desde aquel ponente que le apretó mal a un botón y dio de baja un evento, como le sucedió la semana pasada a la agencia Llorente y Cuenca; hasta la misma Gloria Guevara, presidenta de WTTC que aceptó usar un software tailandés para una de sus Cumbres, misma que terminó “congelada” en la red.

Sin pasar por alto un medio que recientemente lanzó un foro digital en México y que recicló varias presentaciones interesantes, pero viejas.

Quizá lo mejor es que si alguien entra al foro equivocado, lo único que debe hacer es cerrar su computadora o tableta o regresar al whatsapp de su teléfono.

Lo que parece un hecho es que los millones de mexicanos que tienen la fortuna de seguir confinados, y que por lo menos deberían de seguir medio confinados en los siguientes meses, se volverán cada vez más exigentes y selectivos; así es que una vez más la competencia será buena.

Las nuevas vocaciones no terminan en los presentadores de webinars y resulta que varias navieras están negociando con sus barcos más viejos, que ya no seguirán transportando turistas pues el mercado se contraerá, para venderlos como hospitales o como dormitorios de plataformas petroleras.

Mientras que varias universidades de Estados Unidos están hablando con cadenas de hoteles de servicios limitados, para aprovechar los cuartos vacíos y alojar a esos estudiantes que ya no podrán vivir hacinados en los dormitorios como antes, por el peligro de que se contagien del temido Covid-19.

Sin hablar del coworking, que será sometido a grandes cambios pues la gente tendrá miedo de usar un escritorio donde estuvo trabajando poco antes otra persona, tan poco que hasta dejó “caliente” el asiento.

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hrs.

Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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