Va Ana Guevara contra el turismo

 
Carlos Velázquez
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Está probado que el turismo es una de las vocaciones de México; aunque algunos políticos amenazan con castigarlo voluntariamente o por ignorancia.

El pasado 18 de julio Ana Gabriela Guevara, senadora por el Partido del Trabajo, y Juan Romero Tenorio, diputado por Morena, enviaron una iniciativa al LXIII legislatura del Congreso de la Unión que precisamente compromete el futuro del turismo.

El objeto es reformar los artículos 12 y 18 de la Ley Federal de Derechos, para quitarle al Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), que dirige Héctor Flores Santana, 42.85% de los recursos que anualmente recibe vía el Derecho de No Residente (DNR) para entregárselo al Instituto Nacional de Migración (INM) que comanda Ardelio Vargas.

Con ello pretende atender un problema un problema humanitario y de seguridad nacional, como es incrementar los recursos que tiene el INM para proteger y apoyar a los menores migrantes no acompañados por adultos o violentados por traficantes de personas.

Los abusos que sufren esos menores revelan las limitaciones del Estado mexicano para hacer frente a sus responsabilidades, como sucede también con los niños en condición de calle, los ancianos que viven en pobreza extrema o la depredación de los recursos naturales en diversas regiones del país.

La pregunta es ¿por qué se deberían utilizar los recursos etiquetados para impulsar una actividad que ha generado alrededor de un millón de empleos en la última década, para atender estos problemas?

Cuando los dueños de una empresa apoyan un programa de responsabilidad social, primero garantizan que las ventas y las utilidades vayan bien para fondear las acciones dirigidas a beneficiar a la comunidad.

Afectar la razón de ser de la empresa, derivaría en su quiebra, la pérdida de empleos y, obviamente, la cancelación de sus obras benéficas.

Desgraciadamente crecen las voces que consideran que el CPTM derrocha el dinero, cuando la promoción es un eslabón esencial para el desarrollo del turismo como lo evidencia que más de 100 países tengan organismos parecidos.

La iniciativa de Guevara y Romero, pretende que el CPTM en vez de recibir 70% del DNR, pues 20% ya lo obtiene el INM y 10% el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), sólo obtuviera 40% es decir 42.85% menos de lo que hoy recibe.

Según la Cuenta Pública de 2017, ello implicaría pasar de tener cuatro mil cuatro 462 millones a dos mil 550 millones.

Ese ajuste implicaría, por ejemplo, cancelar su participación en las ferias internacionales; dejar de apoyar las ferias turísticas nacionales, como el Tianguis México, y cancelar los programas cooperativos de promoción turística con los estados.

Un ajuste que comprometería el posicionamiento turístico del país y modificarían las expectativas que soportan las inversiones públicas y privadas de los años recientes.

Lo más grave es que después de todos los avances que ha registrado el turismo en los últimos años, prevalezca esa visión equivocada de que los flujos turísticos, objeto de una competencia global encarnizada, seguirían llegando a México sin ser soportados en procesos de comercialización sofisticados.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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