Una Secretaría de Turismo que se debilita

 
Carlos Velázquez
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Hace días María Fernanda Rosas, quien ocupará hasta el 28 de febrero la oficina del Consejo de Promoción Turística (CPTM) en Montreal; compartió con sus amigos una foto suya saliendo con una caja en las manos.

Detrás se observaba un despacho vacío y ella, con tristeza, reflexionaba que sería la primera vez en dos décadas que México no tendría una representación turística en esa ciudad.

Alfonso Sumano, quien seguirá dirigiendo la oficina del CPTM en Nueva York al menos hasta el Tianguis de Acapulco; funcionario reconocido por su profesionalismo y discreción le hizo una declaración importante a Travel Weekly, medio veterano del trade turístico de Estados Unidos:

“En un par de años, cuando no se haya hecho promoción entre los estadounidenses y los turistas comiencen a decrecer, entonces (el gobierno mexicano) se dará cuenta que los recursos (del Derecho de No Residente) también comenzarán a bajar. Es de sentido común”.

Después de años de trabajo para posicionar al turismo como una actividad económica relevante en México, casi 9% de su Producto Interno Bruto (PIB); lo que hoy se percibe es un desinterés absoluto del gobierno de López Obrador por este sector.

La razón, seguramente es política.

Los dos estados más importantes en materia turística de México son Quintana Roo y Baja California Sur; pero debido a su relativamente pobre densidad poblacional son irrelevantes desde el punto de vista electoral y al nuevo gobierno sólo le interesan los votos futuros.

Digamos que la tercera entidad turística es la Ciudad de México, pero resulta que aquí Morena, antes como PRD, ha hecho una labor social-electoral impresionante y desde 1997, cuando Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano llegó a la Jefatura de Gobierno, la izquierda rige la capital.

Entonces el divorcio del gobierno y el turismo, se ha vuelto como esa gota de agua que va cayendo y que termina por abrir un boquete en la piedra.

Esta semana esa gota cayó sobre el Foro Nacional de Turismo, de Fernando Martí, que tuvo que cancelar por falta de patrocinios.

Es cierto que nunca fue un evento gubernamental, que la Secretaría de Turismo Federal, con Miguel Torruco al frente, no tenía ninguna responsabilidad y que además carece de presupuesto.

Así se lo dijo en diciembre este funcionario, pero también le ofreció negociar el apoyo económico de los cinco gobiernos del Sureste Mexicano; a cambio de que el evento se realizara en Palenque, Chiapas, pues de esa manera garantizaría la asistencia de López Obrador.

Hoy quizá sólo él y los gobernadores saben si realizó esas llamadas o si le faltó la influencia para que apoyaran este evento que ya tiene 16 años.

La próxima semana la gota caerá sobre ANATO, la Feria de Turismo de Colombia, en donde el gobierno federal tampoco tuvo dinero para poner un pabellón; así es que Torruco le está pidiendo a Quintana Roo un espacio para cortar el listón y salir en la foto.

De seguir esto así el próximo año, como sucede en Estados Unidos, en lugar de Sectur habrá un “Departamento de Turismo” dependiente del “Ministerio de Economía”.

 

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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