Una historia de pánico en Cozumel

 
Carlos Velázquez
hrs.

Es un hecho que un peligro mayor al coronavirus es el pánico que se está generando en el mundo ante el arribo de este patógeno y que las reacciones están siendo desmesuradas.

Desde hace tres días la Secretaría de Turismo de Quintana Roo, cuya titular es Marisol Vanegas, sabía que estaba en camino a Cozumel el crucero MSC Maraviglia y que a bordo venía un tripulante con influeza tipo A en remisión.

Ni en Jamaica ni en Islas Caymán lo habían dejado atracar, por el terror de que fuera en realidad un caso del temido coronavirus.

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El CEO de la naviera se comunicó con las autoridades de Quintana Roo, ofreció las pruebas de que se trataba de un caso de influenza A y entonces se decidió que podría anclarse en Cozumel.

Por un error burocrático la agencia consignataria le negó el permiso al barco e inmediatamente lo corrigió y autorizó su llegada.

Ayer por la mañana Pedro Joaquín, presidente Municipal de Cozumel, ofreció una conferencia de prensa para compartir con los medios todos los protocolos que ya existían para manejar la eventual llegada del virus.

Protocolos en los que el gobierno de Quintana Roo ha invertido gran cantidad de recursos, a través de la Secretaría de Salud y de la de Turismo, pues se conocen los alcances desastrosos que puede tener este problema potencial si se maneja incorrectamente.

Durante la conferencia un reportero preguntó por el barco de MSC y allí se compartió la información correcta, sobre el caso de influenza tipo A.

Sin embargo, un medio electrónico fue el primero en afirmar categóricamente que iba para Cozumel un barco con un enfermo de coronavirus a bordo.

Después todo se salió de control, aunque la Sectur de Quintana Roo haya sacado un comunicado desmintiendo la información en una hora y usando enseguida sus redes sociales; la noticia siguió creciendo no sólo en México sino en el mundo.

Vanegas recibió llamadas de empresarios relevantes, exigiendo pruebas de que se trataba de influenza A y cuando ella compartió el documento, muchos le dijeron que era falso.

Todo esto es una suerte de psicosis, en donde una mentira que fue posicionada como verdad al inicio ya es muy difícil de desmentir.

Al final de cuentas, y al cierre de este espacio, el crucero está navegando cerca de Cozumel y se anclará cerca de la costa para que las autoridades sanitarias valoren al tripulante con el problema de influenza.

Más tarde el barco llegará al muelle y los viajeros podrán descender, porque definitivamente no hay un problema de coronavirus a bordo.

Hay que pensar que, por ejemplo, un caso de coronavirus en la isla de Tenerife, en España, ya provocó que se pusiera todo un hotel en cuarentena y que el turismo se haya derrumbado en ese destino.

Los alcances de la globalización son inusitados y las redes no sólo son consideradas verdad absoluta, aunque estén haciendo eco de información falsa.

Un mundo en donde la voz de las autoridades ha perdido credibilidad, aunque lo que digan sea verdad.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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