Un muro en Israel que no se parece al de EU

 
Carlos Velázquez
hrs.

TEL AVIV.- Comparar el muro entre México y Estados Unidos que el presidente **Donald Trump** dice que pagarán los mexicanos con lo que tiene Israel es casi como ponerle enfrente un juego de Lego a la Muralla China.



La primera consideración es que históricamente los judíos y musulmanes son enemigos; para no hablar de cómo se exacerbó esa situación después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se creó el Estado de Israel.

Un hecho que derivó en una situación extrema cuando este país recibió el apoyo de las naciones más poderosas del planeta, lo que abrió un conflicto armado con la totalidad de sus vecinos.

Dicho lo anterior, el muro al que hizo referencia **Benjamin Netanyahu**, el primer ministro de Israel, mide unos 30 kilómetros y sólo establece una protección contra ciertas áreas de Jerusalén, colindante con Belén.

En esta última ciudad, ubicada como la primera dentro de Israel aunque su población sea mayoritariamente musulmana, surgen problemas periódicamente y el propósito del muro es cuidar que todo esto no derive en ataques fatales contra los habitantes de Jerusalén.

Comparar ese “murito” con el que pretende construir **Trump** a lo largo de más de tres mil kilómetros de frontera entre ambos países, que además son socios comerciales y según se entiende tienen una relación estrecha, es un despropósito.

No en balde **Netanyahu** ofreció una disculpa, por supuestamente haber avalado la propuesta.

Para **Tzvi Lotan**, director para las Américas del Ministerio de Turismo Israelí, no son comparables las realidades políticas entre México e Israel.

Un país de Oriente Medio que en los últimos cuatro años sigue estancado en la recepción de un poco más de tres millones de turistas internacionales cada 12 meses.

Una situación que debe cambiar, por lo que el ministerio de Turismo de este país está haciendo nuevos esfuerzos por atraer a más viajeros.

De hecho del número total aproximadamente 1.2 millones de viajeros provienen de las Américas y de esos sólo 300 mil llegan de América Latina y apenas un poco de más de 20 mil de México.

Una situación increíble debido a la importancia que tiene la comunidad judía en México y además por ser Israel el país que aglutina muchos lugares importantes para quienes profesan la religión católica.

Así es que ahora los responsables del turismo de este país están contratando, por primera vez, en México una oficina para promover sus destinos entre los viajeros nacionales.

La idea es crecer a un ritmo de dos dígitos al año a partir de este 2017, incluso con la mera decisión de tratar de obtener una rebanada más grande del pastel del millón de viajeros mexicanos que vuelan a Europa cada año.

Una meta para la cual será clave poner en contexto el tema de la seguridad que es particularmente sensible en este país.

Como dice **Lotan**, las fuerzas armadas son las que garantizan que los habitantes de Israel puedan seguir adelante y sin contratiempos con sus vidas, aunque ello implica que este país tenga una posición de liderazgo como potencia armamentista.



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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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