Un certificado para los clientes de tiempos compartidos

 
Alonso Gordoa
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En la pasada convención de la Asociación Mexicana de Desarrolladores Turísticos (Amdetur), que se realizó en Los Cabos, su presidenta Patricia de la Peña centró su mensaje en la propuesta de lanzar una campaña de reposicionamiento de los clubes vacacionales o tiempos compartidos.

Precisamente en el racional preparado por la empresa de mercadotecnia de Marisa Steta, quien se encarga del tema, hay algunos elementos que ayudan a entender el momento por el que atraviesa esta actividad.

“Hoy en día se identifica cierto temor y en algunos casos, poca credibilidad respecto al producto, causados por las malas prácticas de algunos de los operadores de esta modalidad de hospedaje vacacional”, refiere el documento.

Aunque aclara también que la industria de los tiempos compartidos ha crecido y se ha fortalecido a lo largo del tiempo.

“Aun cuando la experiencia y percepción de la gran mayoría de los propietarios o socios de los tiempos compartidos o clubes vacacionales son positivas”, reconoce, “la imagen que esta industria tiene ante el público general es negativa”.

Ello se debe principalmente, continúa, porque las personas que han tenido experiencias negativas al adquirir una unidad lo comunican enfáticamente y con mucha gente.

Además, asume, hay algunos comercializadores que siguen existiendo en el mercado mexicano, pero fuera de la Amdetur que sí incurren en prácticas fraudulentas.

Amdetur sigue buscando, a través de un cooperativo con el Consejo de Promoción Turística de México, lanzar una campaña de un año vinculada a los tres principales destinos de tiempos compartidos en el país, como son Los Cabos, Puerto Vallarta y Cancún-Riviera Maya.

En ella se pretenden mostrar los aspectos positivos de este sector que, ciertamente, no son pocos; y también lanzar un certificado avalado por la Amdetur, que le dé certeza jurídica a los compradores.

Los tiempos compartidos aumentan la ocupación promedio de los destinos, le dan una base de venta mínima a los mismos y sus clientes son los primeros en regresar después de que hay problemas climáticos pues tienen prepagadas sus vacaciones.

Asimismo, atraen nuevas inversiones y aumentan la rentabilidad de las cadenas hoteleras que complementan sus ingresos con este esquema comercial.

Los nuevos compradores no son los únicos clientes meta para la Amdetur, también hay quienes ya tienen unidades a los que se les pueden vender ascensos de categoría.

Hay otros que no usan regularmente sus propiedades, por lo que es importante promover que lo hagan y, claro, hay una oportunidad para difundir las bondades de este producto.

Según estudios de mercado citados en el documento, un turista que llega a Cancún Riviera Maya con un tiempo compartido tiene una estancia de 7.8 días promedio contra 4.8 del tradicional; además de que gasta 18% más respecto a un viajero convencional.

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