Un cambio de paradigma turístico

 
Carlos Velázquez
hrs.

Si el objetivo fuera maximizar los resultados para la actividad turística en su conjunto, la forma más eficiente de utilizar los recursos públicos sería enfocándose a los destinos más competitivos; una perspectiva distinta a la que plantean los legisladores de la 4T.

¿En dónde habría que invertir un presupuesto limitado para el turismo? ¿En Quintana Roo o en Tlaxcala?

Una vieja discusión sobre la que los especialistas frecuentemente han dicho que un pueblito no debe ser considerado destino turístico, por el hecho de tenga una cascada o porque allí se produzcan adornos navideños.

En cambio Luis Alegre, presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados, cuya familia además es dueña de hoteles en Quintana Roo, sostiene que “no hay un solo estado de la república que no sea atractivo turísticamente” y trae una propuesta que implícitamente favorecerá a muchos destinos que están fuera de los principales circuitos turísticos.

Así es que este legislador está promoviendo una reforma al Apartado 33 del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), que implicará cambios al artículo 25 y 47 bis de la Ley de Coordinación Fiscal.

Según esta iniciativa, que ciertamente está avanzando, a partir de la promulgación de estas reformas 10% de los incrementos anuales a la participación de los estados en los recursos federales, deberá etiquetarse para infraestructura y promoción turística.

Por mencionar el caso de este año, se prevé un incremento de 24 mil millones de pesos en los recursos participables y de ellos dos mil 400 millones serían para el turismo.

Pre etiquetar los recursos podría darle recursos al desarrollo de infraestructura, por ejemplo, en los Pueblos Mágicos.

O para que representantes de entidades con una baja captación del impuesto al hospedaje, puedan asistir a las ferias internacionales.

Hoy son favorecidos presupuestalmente los estados que muestran los mayores índices de pobreza y desigualdad, y ello implicaría que el Estado de México tendría 224 millones para turismo; Chiapas 140 y Oaxaca contaría con 128 millones.

Sin embargo, Baja California Sur sólo recibiría 28 millones, la CDMX 48, Jalisco 109 y Quintana Roo 40 millones.

Si el mundo fuera ordenado y transparente, ello significaría que paulatinamente se fortalecerían los estados que cuentaçen con menos atractivos.

Pero seguramente será un reto que esos fondos ni se pulvericen ni se dilapiden y el peligro de que ello ocurra será mayor en entidades con un pobre desarrollo turístico y donde falta la competencia en ese sector.

Divisadero

Aeroméxico. En el sector de la aviación, donde cada una de las principales compañías tiene su propia teoría sobre cuál es su competidor más débil, sin duda fueron una sorpresa los resultados al tercer trimestre de Aeroméxico, que dirige Andrés Conesa.

De entrada dejó el terreno de los números rojos y tuvo una utilidad neta de 65 millones de pesos, esto es 682 millones más que en el mismo periodo de 2018.

Una buena temporada de verano, optimización del uso de la flota y eficiencia de costos apoyaron estas cifras; además hay que considerar que todavía no han vuelto al aire sus seis Boeing 737 MAX.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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