Un aeropuerto de primera para una aviación de segunda

 
Carlos Velázquez
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A la ahora ya larga lista de nuevos fines que se le pretenden dar al Derecho de No Residente (DNR), entre ello un tren que conecte al sureste mexicano y dinero para apoyar a los niños que migran ilegalmente; además Sergio Allard, presidente de la Cámara Nacional de Aerotransporte (Canaero) ya sumó el asunto de la seguridad aérea.

En la pasada reunión del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), que preside Pablo Azcárraga, el líder de las aerolíneas planteó que 60% del DNR se inviertan en el fortalecimiento de la seguridad aérea y para modernizar los procesos del Instituto Nacional de Migración (INM).

Técnicamente no parece una buena idea pagar con un derecho una serie de actividades que deberían ser cubiertas directamente con los impuestos, que se distribuyen a través del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).

Pero hay que entender también que realmente le preocupa que haya sido aprobada una Agencia Federal de Aviación (AFA), pero que no pueda entrar en funcionamiento debido a la falta de recursos de la Dirección General de Aeronáutica Civil.

El presidente de Canaero sostiene que la seguridad en los vuelos es, por mucho, el principal valor tanto de la industria aeronáutica como de la turística.

Además de que se requieren más recursos para seguir facilitando la entrada de los viajeros a México, dotando de mejores soluciones tecnológicas al INM.

Si los retos de seguridad no se solucionan en el corto plazo, nuevamente México enfrentará el peligro de que su aviación sea degradada de la categoría uno a la dos en Estados Unidos, como ya sucedió en el sexenio de Felipe Calderón.

Bajar a la categoría dos significaría que el gobierno de Estados Unidos ya no permitiría incrementar las frecuencias y los vuelos a ese país; además de que tampoco autorizaría abrir nuevas rutas.

Si realmente se toma en serio la afirmación de los miembros del CNET, en el sentido de que podemos llegar a 61 millones de turistas internacionales para finales de la administración entrante, entonces una clave será tener capacidad de crecimiento en la aviación.

El colmo sería que finalmente contáramos con el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, pero que la aviación mexicana fuera degradada porque entonces no se podría utilizar a cabalidad esta obra que hoy es objeto de una discusión nacional.

El presidente de Canaero no ve un riesgo inminente de que la aviación baje de la categoría uno a las dos, pero insiste en que es necesario fortalecer al regulador para tener nuevos centros de estudio para los bilaterales aéreos y también para poner en marcha las mejores prácticas del mundo.

México ha tenido un crecimiento espectacular en la conectividad aérea y este año superará los 30 millones de pasajeros.

Y aunque es difícil estar de acuerdo en que un derecho que fue creado para la promoción turística, tuviera que ser utilizado para fondear la Agencia Federal de Aviación; Allard tiene toda la razón en que si no opera pronto, México enfrentará en este tema otra situación complicada con Estados Unidos.

 

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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