Tiempos compartidos: bien 2019 ¿y el siguiente?

 
Carlos Velázquez
hrs.

El modelo de ventas de los “tiempos compartidos” ha apuntalado a algunos de los grupos más exitosos de México, sobre todo en los destinos de playa.

Así es que ahora, cuando el turismo mexicano navega por “aguas turbulentas”, también aquí se están escribiendo historias interesantes.

Apenas la semana pasada, la Asociación de Complejos Vacacionales y Turísticos (Acotur), que preside Mauricio Carreón, anunció que sus asociados en el Caribe mexicano tendrán ocupaciones de 90%, con un aumento de 10% respecto al verano anterior.

Este dato es como para levantarse y aplaudir como también es positivo escuchar de voz de Juan Ignacio Rodríguez, director de RCI en México, que si bien se ha observado una desaceleración de 2-3% en las ventas que siguen positivas, también hay entre 4 y 5% más jugadores.

El tema y “ahí está el detalle”, como dijo Cantinflas, es que los buenos resultados de este verano son producto de las ventas de 2018 y ahora las perspectivas son menos alentadoras para la temporada de invierno 2019-2020.

Por ejemplo, en RCI hay una estimación de que puede haber una baja de hasta 15% en las llegadas, según los registros hasta este momento.

En grupos como Pueblo Bonito, de Los Cabos, incluso se habla de ventas menore, entre 15 y 20%, y Eduardo Mariscal, director ejecutivo de Acotur, acepta que algunos de sus principales asociados hablan de una baja en las ventas futuras de entre 10 y 15 por ciento.

Además, hay una coincidencia en estos jugadores, en que las razones son que la llegada de estadounidenses está dejando de crecer, baja la capacidad de gasto y le falta promoción a los destinos mexicanos.

Incluso, Jesús Almaguer, director general de la cadena Oasis en Quintana Roo, dijo que el tema del sargazo no debería ser factor para que llegaran menos estadounidenses, pues son menos afectos a nadar en el mar respecto a los europeos, además, el problema atañe casi a todos los países del Caribe.

Pero, si se agrega el impacto competitivo de las plataformas digitales y el momento de cambio que viven los tiempos compartidos que evolucionan a “clubes vacacionales”, resulta que este sector también está muy inquieto por estos días.

Divisadero

Se acaba la fiesta. Si las abuelas dicen que “cuando falta el dinero, el amor sale por la ventana”; parece que Globalia, de Javier Hidalgo, y Grupo Armar de Daniel Araff, están preparando por el mismo motivo un “divorcio” de pronóstico reservado.

Este último es propietario del inmueble donde estuvo el Hotel Me de Cancún y allí Hidalgo quiso llevar un “pedacito de Ibiza” o sea un concepto de DJ´s, horas de música sin tregua, mucho alcohol y más fiesta en lo que se llama Melody Maker.

Los españoles se excedieron en los gastos, incluyendo la frecuencia de artistas muy caros, además en un momento en que hay presión de tarifas a la baja; así es que el mercado dijo que no, lo que decepcionó a Hidalgo y compañía quienes amenazan con un rompimiento apasionado.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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