Rechazan empresarios de Quintana Roo subir impuesto al hospedaje

 
Carlos Velázquez
hrs.

Fue interesante cómo se movieron los empresarios turísticos de Quintana Roo para evitar que avanzara la iniciativa del gobernador Carlos Joaquín de incrementar en un punto porcentual el impuesto al hospedaje, es decir del tres al cuatro por ciento.

Uno de los resortes fue que, al menos para buena parte del 2018, se hubieran tenido que “comer” dicho incremento, lo que habría golpeado su rentabilidad.

La razón: ya están negociadas las tarifas para buena parte del próximo año con los mayoristas, así que hubiera sido imposible moverlas argumentando que ese punto porcentual adicional se lo quedaría el gobierno.

En un mercado de decenas de miles de cuartos, con una ocupación promedio cercana al 90%, ese uno por ciento significa muchísimo dinero.

Según Francisco Madrid, director de la Facultad de Turismo de la Universidad Anáhuac, de haber prosperado los ingresos estimados por concepto de impuesto al hospedaje habrían llegado el próximo año a unos mil 600 millones de pesos.

Así es que el gobierno de Joaquín decidió retirar la propuesta de aumentar 1% a ese gravamen, que se mantendrá en 3%.

Francisco López Mena, secretario de Gobierno, confirmó lo anterior y dijo que siguen las negociaciones para determinar la participación de los empresarios para apoyar los esquemas de seguridad pública.

Una vez más es positiva la actitud de diálogo de Joaquín, con un estilo muy diferente al de Roberto Borge, el anterior gobernador hoy preso en Panamá, quien imponía su criterio contra viento y marea.

Ahora el reto es encontrar una fórmula para que los empresarios turísticos apoyen con recursos el reforzamiento de la seguridad en los destinos turísticos.

En Los Cabos ha habido una buena disposición de la iniciativa privada, aunque todavía no se dice la última palabra para llegar al esquema que funcionará en los siguientes años para prevenir que el crimen organizado golpee a la actividad turística.

Hay que recordar también que en otros destinos, como Nueva York y Roma, para mencionar dos casos, el impuesto al hospedaje supera ese cuatro por ciento.

Una opción podría ser establecer un periodo de transición, con las aportaciones voluntarias que hoy se están negociando, para llegar en uno o dos años a otro definitivo que ya no afecte las negociaciones con los mayoristas.

Las transparencia y profesionalismo en la aplicación de los fondos serán muy importantes.

Divisadero

PRECANDIDATO. Los analistas políticos se darán vuelo elaborando teorías sobre las razones por las que Andrés Manuel López Obrador arrancó su precampaña presidencial dando a conocer a los personajes que formarían su gabinete, en caso de ganar.

¿Será un caso más de locura y megalomanía?; ¿Otra prueba de que en Morena sólo sus chicharrones truenan hasta el punto de nombrar a sus futuros colaboradores sin más negociaciones o alianzas de por medio?; ¿será una estrategia para prorratear el golpeteo futuro entre varios individuos?

Sólo él sabe la respuesta, aunque para la Secretaría de Turismo ya optó por Miguel Torruco Marqués, el comandante en jefe de la Beatlemanía en México.

 

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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