Pymes turísticas, los retos de la sobrerregulación

 
Carlos Velázquez
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AXCO.— Parafraseando a Winston Churchill, quien dijo: “sin importar la belleza de la estrategia, ocasionalmente habría que revisar los resultados”; los emprendedores del turismo podrían considerar que “sin importar la belleza de la actividad, eventualmente habría que obtener ganancias”.

Como parte de las mesas de discusión que se están transmitiendo los miércoles en la noche en Imágenes del Turismo, esta semana participaron tres empresarios que luchan por salir adelante en una plaza con retos importantes.

Taxco no sólo fue uno de los primeros “Pueblos Mágicos”, sino que ayudó a definir el concepto original del programa pues se encuentra en el trayecto entre la Ciudad de México y Acapulco.

Este último era hace 15 años uno de los destinos de sol y playa más exitosos, y las autoridades turísticas decían que el reto era lograr que los viajeros que se movían por carretera pasaran por Taxco y se hospedaran allí una noche.

Por tanto, resultó interesante escuchar a Edelmira Gómez, directora del hotel boutique De Cantera y Plata; a Óscar Figueroa, propietario de OF enfocado a la joyería especializada, y a Christian Verea, dueño del restaurante Del Ángel Inn.

Curiosamente ninguno de los tres mostró preocupación por la inseguridad, todos ellos toman sus precauciones, pero afortunadamente no han sido víctimas de estos problemas.

Tampoco mostraron gran inquietud por el financiamiento y en realidad ninguno de ellos ha tenido que recurrir a esas líneas que generalmente causan inquietud cuando quien las utiliza no sabe hacerlo correctamente.

En cambio el foco común fue la sobrerregulación y la presencia de autoridades que tienen la visión de evitar que las cosas se hagan.

Figueroa ha tenido que librar una batalla con los aranceles y el envío de mercancías al extranjero; su negocio es diseñar piezas de plata que han logrado entrar a mercados exigentes como los de Japón y Francia.

Pero el cambio de reglas y el poco interés de las autoridades para facilitar los procesos comerciales, derivan en que tenga que destinar tiempo y recursos que deberían estar orientados a tareas más creativas.

Sus alianzas con firmas famosas, como Swarovsky, revelan su capacidad lo mismo que su modelo de comercialización que no compite con los minoristas de Taxco.

Mientras Verea, con un negocio familiar bien posicionado, tiene que dedicar tiempo y esfuerzo para lidiar con los inspectores que también encuentran numerosos pretextos para complicarle su operación.

Mientras que Gómez, hoy presidenta del Fideicomiso de Promoción Turística de Taxco, se ha enfrentado, en ese ámbito, con un fondo que no ha terminado de ser liquidado, por lo que el actual tampoco está siendo operativo para el nuevo, cuando la promoción bien dirigida es clave para este destino.

Vaya, incluso un tema que la frustra al frente de un hotel dirigido al viajero de alto poder adquisitivo es el de cumplir con las regulaciones y que otros competidores logren darles la vuelta con relaciones o con mordidas.

Así es que si a México le urge ser más competitivo, aquí está un segmento del turismo donde falta mucho por cambiar.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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