Preparan el Consejo de Diplomacia Turística

 
Carlos Velázquez
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Entre las citas que fueron pospuestas por el intempestivo viaje de Marcel Ebrard  a Washington DC, para tratar de revertir el más reciente embate arancelario de Donald Trump, una estaba pactada con el sector turístico.

Este martes el secretario de Relaciones Exteriores tenía en su agenda una reunión con el Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), que preside Pablo Azcárraga.

De hecho había un antecedente, pues al inicio de mayo hubo un encuentro previo al que no asistió Azcárraga, pues estaba de viaje en Turquía.

Entonces se gestó aquel desplegado que obtuvo este espacio, aunque no se llegó a publicar como estaba previsto; pues de lo que ahora se negocia dependerá, en alguna medida, el futuro de la relación de los destinos turísticos mexicanos con sus principales mercados internacionales.

Desde el inicio de esta administración, el presidente López Obrador instruyó al canciller Ebrard para que las embajadas y consulados se mantuvieran en contacto con las aerolíneas y profesionales de los viajes en el extranjero.

De allí fue que se diseñó un curso, a través del Instituto Matías Romero que se encarga de la formación de los diplomáticos, para que cuenten con las herramientas para llevar a cabo ese trabajo que anteriormente realizaba el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM).

En realidad el diplomado, dirigido a embajadores y cónsules, ya va muy avanzado, pero hay un asunto pendiente que es definir a la institución que se encargará de impulsar la llamada “diplomacia turística”.

En todo esto ha estado trabajando Ignacio Cabrera Fernández, director general del Programa de Promoción Turística de la cancillería y quien también es el enlace con la Secretaría de Turismo que encabeza Miguel Torruco.

El que hasta ahora se denomina Consejo de Diplomacia Turística (CDT) será presidido precisamente por los titulares de Relaciones Exteriores y Turismo y contará con una Secretaría Técnica, para aglutinar después a empresarios del sector, funcionarios de Sectur, de Hacienda y secretarios estatales de Turismo.

También se prevé que estén las secretarías de Desarrollo Agrario (Sedatu), de Medio Ambiente (Semarnat) y de la Función Pública.

Ya en la parte operativa, la Unida de Diplomacia Turística contaría con un titular y en la parte operativa con un director que contaría con una estructura especializada en marketing digital, imagen, alianzas estratégicas, eventos internacionales, relaciones públicas y manejo de crisis.

La idea también es sumar el apoyo de algunas empresas privadas, cuyo potenciales contratos siempre se asignen a través de licitaciones públicas.

La parte fina de este nuevo modelo, será consolidar una estructura que funcione eficientemente y que haya una buena coordinación con los empresarios turísticos, que además no estarán limitados al CNET sino que deberán ser representativos de todo el universo de negocios.

También se requerirá que el gobierno federal dote de recursos al nuevo Consejo y que las empresas privadas hagan aportaciones económicas.

De prosperar este planteamiento, se vería una “luz al final del túnel”, pues como lo demuestran claramente las cifras, hoy el turismo mexicano se encuentra en una curva descendente que si no se corrige devendrá en una crisis.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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