Los directores generales adjuntos de Sectur

 
Carlos Velázquez
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Ayer el presidente López Obrador habló sobre turismo en su “conferencia de prensa matutina de cada día”, casi una novedad pues como se sabe no es un tema al que se refiera con frecuencia.

Entre otras cosas dijo que hoy martes se reunirá con Rogelio Jiménez Pons, titular del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), para revisar la problemática del sargazo en las playas de Quintana Roo.

“Vamos a apoyar”, señaló específicamente en relación a los recursos económicos que se necesitarán.

Pero al mandatario le preguntaron también sobre el incumplimiento de sus instrucciones respecto a la desaparición de las direcciones generales adjuntas, concretamente en las Secretarías de Turismo, de Relaciones Exteriores y de Nacional Financiera.

“Bueno por la actitud que tenemos de no tolerar la corrupción, la impunidad, no se permite.

“Entonces, puede que engañen durante un tiempo, pero, por ejemplo, lo que tú estás señalando. Eso se va a investigar”, respondió.

Al menos en la Secretaría de Turismo, ocurren varias anomalías de carácter administrativo que parecerían exhibir una dosis de desorden al interior de la dependencia.

Por ejemplo en la Unidad de Administración, cuya titular es Amaranta Arroyo, fueron contratados dos directores generales adjuntos que son Arturo Perera, de Mejora de Gestión, y María Teresa Juárez Mendoza de Recursos Materiales.

Todavía hace más ruido que se acaba de concretar la salida del segundo contralor interno en lo que va de la administración; se trata de José Luis Ortiz Santillana quien consideró que la reestructura de la dependencia no se estaba haciendo de acuerdo a la ley.

Una opinión que provocó muchas fricciones y que culminó con su renuncia.

Los funcionarios de confianza que han logrado evitar la guillotina de la 4T turística son unos cuantos; entre ellos Francisco de la Vega, quien sigue como encargado del despacho de la próxima a desaparecer Subsecretaría de Operación, para regresarse después como director general.

Y el otro es Arturo Morales, responsable de los asuntos de seguridad; en ambos casos su permanencia se debe a situaciones extra curriculares y hasta de carácter familiar.

Finalmente otro asunto que causa dudas es la “mudanza” a Chetumal, pues ya se rebasaron los 40 días a los que se comprometieron para concretar el cambio.

El hecho específico es que ni hay recursos para reubicar al menos a la Subsecretaría de Planeación, que encabeza Alejandro Aguilera; ni tampoco cómo lograrlo.

Hasta ahora los viajes a Chetumal de los alrededor de siete funcionarios involucrados en la ejecución de este compromiso de campaña de López Obrador, se han hecho utilizando recursos para viáticos.

El problema es que dicho renglón ni es infinito y además cuenta con reglas estrictas, no sólo en término de los montos sino porque sólo pueden ser utilizados para viajes cortos y no para estancias largas.

Finalmente, y con las nuevas disposiciones de austeridad de la Secretaría de Hacienda, resulta que habrá que hacer nuevos ajustes vinculados al personal de una dependencia que tenía más de 300 empleados de confianza, de los que ya sólo subsisten unos 170.

 

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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