Los Cabos, desarrollo inmobiliario y campos de golf

 
Alonso Gordoa
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LOS CABOS.— Si a finales de la década de los ochenta y principios de los noventa empresarios como Donald Koll y Eduardo Sánchez Navarro tuvieron la visión de apostar por los campos de golf de diseñadores famosos en este destino, una nueva ola está en camino.

Hoy Los Cabos sigue siendo el destino de golf de alto nivel en México, aunque el principal torneo en territorio nacional se realiza a miles de kilómetros de aquí; donde ya hay una fecha de la Asociación Profesional de Golf de Estados Unidos (PGA, por sus siglas en inglés) en el Camaleón de la Riviera Maya.

Hoy hay en operación 13 campos en Los Cabos y están en proceso inminente de apertura otros tres; además de que hay dos medios campos de nueve hoyos cada uno en Puerto Los Cabos, que culminarán en dos de 18.

Personajes como Gonzalo Franyutti, hoy convertido en consultor turístico, vieron de cerca esta historia que en sus orígenes partió con la apuesta de Koll, para desarrollar en Cabo del Sol aquel campo de Jack Nicklaus que durante décadas fue el número uno.

Koll, que en paz descanse, como desarrollador inmobiliario decidió contratar a Nicklaus, como ancla para vender las primeras residencias que costaron más de un millón de dólares en Los Cabos; cifra que se multiplicó por cinco o seis durante el pasado boom inmobiliario en Estados Unidos.

También fue capaz de negociar con Fonatur, en la época en que era director Pedro Joaquín Coldwell, hoy secretario de Energía, para regar el campo con las aguas grises tratadas en San Lucas por esa institución.

Después Sánchez Navarro hizo lo propio en San José, para sus propiedades en Cabo Real y el Dorado que también contribuyeron a posicionar a Los Cabos como un destino internacional para los aficionados a ese deporte.

Lo que ninguno de ellos supuso en sus orígenes fue que, además del negocio inmobiliario, las rondas de golf se llegarían a cotizar en más de 300 dólares y que miles de jugadores estarían dispuestos a pagar por ellas.

Hoy la situación es diferente, una ronda promedio en Los Cabos cuesta unos 200 dólares por la competencia y la contracción económica que vivió Estados Unidos después de 2007.

Nuevamente fue un estadunidense, Ken Jowdy, quien hizo el primer campo de golf del lado del Pacífico, el Diamante, de Davis Love, hoy el mejor del destino y a donde ya viene otro de Tiger Woods.

Además está Quivira de Ernesto Coppel, diseñado por Nicklaus, y el Chileno, de un grupo de empresarios y Tom Fazio, como diseñador.

El primero y el tercero serán privados, para propietarios de inmuebles, en un destino donde la oferta golfística se está renovando otra vez.

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