Lo que no extrañará Gloria Guevara (II)

 
Alonso Gordoa
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Al final del encuentro de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), que se realizó en agosto pasado en Acapulco, **Marcelo Ebrard**, jefe de Gobierno del DF, se dirigió al aeropuerto, pero su vuelo de Interjet sufrió un retraso.

Así es que en la sala de espera, al lado de su esposa, **Rosalinda Bueso**, se dedicó a revisar sus correos electrónicos en su BlackBerry, cuando advirtió la llegada de **Gloria Guevara**, secretaria de Turismo, en una camioneta blindada, precedida por una moto y seguida por una patrulla y una ambulancia, para abordar un avión privado.

Tanto el político perredista como quienes han visto esos desplantes se preguntan qué pasará en diciembre cuando regrese a ser una ciudadana más y ella dice que esa parafernalia no sólo la tiene sin cuidado, sino que además tiene claro lo que no va a extrañar:

“La falta de privacidad, pues te conviertes 24 horas en una servidora pública; la desaparición de las vacaciones con mi familia; las jornadas de 7:00 de la mañana a 11:00 de la noche y de lunes a domingo.”

Definitivamente perdí el balance, dice en resumen, y ahora lo tengo que recuperar.

Como ejecutiva de una empresa privada, ella organizaba su vida en cuatro dimensiones: los accionistas, los clientes, la familia y la persona.

En cambio, en la Sectur tuvo que aprender a moverse en 12 dimensiones: el Presidente, los legisladores, los empresarios, los prestadores de servicios turísticos, los viajeros, los organismos internacionales, los medios.

Como nunca tuvo que aprender al vuelo, learn on the fly, según la expresión de uno de sus maestros en Estados Unidos.

Y dicho lo anterior, manifiesta que la escolta y los coches blindados no sólo serán irrelevantes para su vida futura, sino que “los alucina”.

Al comienzo de su encargo en la Sectur, relata, ella se le escapaba a los guardaespaldas y al chofer para atender asuntos personales.

Hasta que le llamaron la atención de la Presidencia, pues le dijeron que no se trataba de cuidar a Gloria Guevara, sino a una secretaria de Estado que afectaría al país en caso de que tuviera un problema.

“¿Ha sido noticia o no lo que le pasó a Bruno?”, pregunta en relación a la trombosis que enfrenta **Bruno Ferrari**, secretario de Economía.

Además, está convencida de que el proceso de entrega recepción fue transparente y no tiene ninguna preocupación respecto de las decisiones administrativas que tomó.

El 70% de los contratos se licitaron y sólo se hicieron por asignación directa aquellos en donde había causa justificada, como por ejemplo pagar un pabellón en una Feria de turismo en Rusia que tenía un proveedor único.

“Quienes hablan mal de mí es porque no les seguí dando a ganar dinero”, sostiene.

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