La iniciativa privada y el futuro de los Pueblos Mágicos

 
Carlos Velázquez
hrs.

Si en el modelo de la intervención del estado en la economía, resulta muy complicado que de un día para otro se meta a una gaveta pública un proyecto exitoso como el de los Pueblos Mágicos; los empresarios y habitantes de los mismos tienen muchas oportunidades para caminar solos.

Una de ellas se relaciona con el uso de la marca en sí misma, pues ocurre que hoy existe una especie de limbo en donde ni los destinos aprovechan todo su potencial, ni tampoco hay un orden mínimo para su uso.

Lo peor que podría ocurrir, por supuesto, es que se burocratizara y que surja un cúmulo de reglas que hicieran imposible utilizarla; pero igualmente el comité de cada Pueblo Mágico podría generar a partir de ella una estrategia de mercadotecnia y comercialización para fondear proyectos que al final se traduzcan en mayores ganancias.

Otro de los retos para estas poblaciones consiste en diseñar planes de promoción, para llegar a sus mercados objetivo y también para forjar alianzas con los operadores turísticos.

En una visita la semana pasada al Pueblo Mágico de Tula, en Tamaulipas, quien escribe este espacio se encontró con que uno de los pocos hoteles de la plaza tenía el siguiente letrero en el pizarrón de sus tarifas:

“Habitación 850 pesos, 15% más si se reservó a través de Booking”.

De hecho en esa población los agentes de viajes se han retirado, porque los empresarios han sido reacios a pagar comisiones cuando es una práctica común de la industria turística.

Hacer una promoción correctamente dirigida en un escenario de recursos limitados, es otro de los retos para muchas de estas comunidades entre las cuales hay niveles de desarrollo muy diferentes.

Es común, por ejemplo, que los empresarios lancen “festivales” o actividades, sin considerar los días de asueto o las temporadas vacacionales.

En fines de semana donde habría de todas formas una ocupación más elevada que el promedio, no es raro que se organicen estos eventos que deberían de ser contra cíclicos.

Hoy sus plataformas de promoción más comunes son las redes sociales, pero allí tampoco hay una estrategia para mejorar los resultados.

En lo que se refiere al servicio, también existe una importante área de oportunidad en función de los mercados turísticos a los que se pretende llegar.

Como se publicó ayer en este espacio, es muy desafortunado que se haya recortado la totalidad de los recursos del Prodermágico; aunque también hay que decir que el concepto como tal permanece en ceros dentro del presupuesto de la Secretaría de Turismo, lo que hace pensar que no ha desaparecido.

Sin embargo, aquellos Pueblos Mágicos en donde crezca el emprendedurismo y el sentido de organización seguramente tendrán más posibilidades de salir airosos de una nueva realidad que no estaba prevista.

Por supuesto los presidentes municipales y dirigentes de las organizaciones de los Pueblos Mágicos tienen que seguir cabildeando con los legisladores y los gobiernos federal y estatales a favor de la marca.

Pero indudablemente el futuro está, en buena medida, en las manos de la iniciativa privada.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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