La embajadora que siente nostalgia por México

 
Carlos Velázquez
hrs.

Este fin de semana Donald Trump amaneció otra vez de malas y arremetió de nuevo contra México un país que, dice, se burla de los estadounidenses y por enésima ocasión amenazó con cancelar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Mientras Roberta Jacobson  sigue ganando fanáticos en México desde que, el martes pasado, publicó lo siguiente en la cuenta oficial que mantiene en Twitter como embajadora de Estados Unidos:

“A partir de hoy y hasta el momento de mi partida les compartiré lo aprendido, y lo que extrañaré, tras mi andar por este hermoso país. ¡Gracias #México! #MiAmorXMéxico.

Salvo uno que otro amargado, que generalmente sobran en las redes sociales, la embajadora recibió cientos de comentarios agradeciéndole sus palabras, mientras que más de mil cien la retwittearon y más de siete mil le dieron like.

A partir de entonces, la diplomática ha descrito las jacarandas que tiñen momentáneamente de color lavanda las copas de algunos árboles de la Ciudad de México; a Zonkey, el burrito-cebra de Tijuana junto con la gastronomía y la calidez de la gente de esa ciudad; además del empuje de los jóvenes mexicanos.

Amables y valientes gestos de esta diplomática, en una época en que su presidente se ha encargado de propalar la peor imagen de los mexicanos; a los que exige ponerles bardas más altas para que no se sigan colando a su país, como si fuera una peste de proporciones bíblicas.

¿Lecciones de democracia?

Trump en su carácter de Jefe del Ejecutivo conduce la diplomacia estadounidense, lo que habla de que Jacobson al menos decidió caminar por una línea delgada en donde exalta las virtudes de un país severamente criticado por el mandatario.

Mientras que Brand USA, que dirige Chris Thompson, basa su nueva campaña para promover la llegada de turistas a ese país, exaltando la importancia que han tenido los inmigrantes estadounidenses en la renovación de los géneros musicales de los siglos XX y XXI.

¿Se trata sólo del pragmatismo que implica asumir que el crecimiento del turismo necesita darle la bienvenida y generar empatía hacia los extranjeros?

No deja de ser interesante que dentro de un gobierno esencialmente intolerante, haya personajes y políticas que apuntan hacia otra dirección.

Divisadero

El aeropuerto. Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de Morena, arrancó ayer su campaña en Chihuahua reiterando que, sobre viento y marea, cancelará la obra del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Es entendible su posición política de comprometerse a cerrarle la puerta a la corrupción, pero ello no cancela la trascendencia de una obra que traerá un crecimiento económico relevante para México.

Insistir en las dos pistas de Santa Lucía es sinónimo de pérdida de competitividad aérea y turística para el país, sencillamente porque aviones grandes y chicos no podrán interconectar hacia un número importante de destinos.

Como dijo Clinton cuando derrotó a Bush: “Es la economía, estúpido”; ¿quién puede oponerse a que le cierre el paso a la corrupción?, pero no tiene sentido cancelar la creación de cientos de miles de empleos.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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