Jiménez Pons y el juego del “monopolio”

 
Carlos Velázquez
hrs.

Las paredes de la sala de juntas de la dirección general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), que dirige Rogelio Jiménez Pons, hoy semejan un juego de “monopolio” gigante.

Allí están los mapas del Tren Maya, el proyecto con el que Andrés Manuel López Obrador asegura que llevará el desarrollo al Sureste mexicano.

En la pared están los renders de una terminal ferroviaria modelo; el diseño de los pasos de fauna; los planos de las rutas y hasta los primeros cálculos.

Jiménez Pons,  un arquitecto afable convertido en funcionario, asegura que los mayores ingresos de esta obra provendrán del transporte de carga; pero considera que el turismo será el articulador.

De allí que el proyecto esté en línea con la Ley de Ingresos 2019 según la cuál 80% del Derecho de No Residente (DNR) será para obras de infraestructura turística; lo que implica que si cae la llegada de viajeros ocurrirá lo mismo con esta fuente de ingresos.

A Jiménez Pons no le preocupa, pues dice: “Vamos a tener los seis mil millones este año y el presidente me ha dicho que si se necesita tendremos más dinero”.

Un comentario que explica su posición como uno de los funcionarios estelares del nuevo gobierno, quien incluso recibe en su oficina a secretarios de Estado y, en pleno cierre de año, se reúne para comer con directores generales de algunas de las empresas constructoras más importantes.

El tren es una idea del presidente, relató, y primero se lo encargó al ahora senador José Luis Pech, pero después me lo pidió a mi cuando redactamos el “Proyecto de Nación”.

Uno de los mapas pegados en la pared tiene un cronograma, según el cual la licitación de los proyectos ejecutivos, realización de estudios de impacto ambiental y la consulta a los pueblos originarios deberán estar concluidos en el tercer trimestre de 2019.

La rehabilitación de la vía existente y las obras del tramo selva y Golfo I ya están arrancando y concluirán en 2022; de hecho en su celular tiene un video sobre cómo ya están trabajando para ampliar la vía férrea que va de Palenque a Mérida.

Las licitaciones del tramo Selva I y Golfo I estarán en 30 meses; Selva II y Caribe en 36 meses y las obras complementarias en 48 meses.

Firmas estadounidenses como McKinsey ya están trabajando en la planeación y compañías de ese país, de México y Canadá tendrán prioridad para entrar al proyecto como miembros del T-MEC.

También hay firmas inglesas colaborando, incluso con recursos de la Embajada Británica, y en el futuro habrá oportunidades para otros países exportadores de capital como China.

Y es que si el “juego del monopolio” del Tren Maya tiene el efecto planeado, se necesitarán hoteles, parques temáticos, operadores de turismo de naturaleza y muchos participantes más.

Jiménez Pons imagina que las estaciones darán origen a los nuevos centros políticos y comunitarios de algunas poblaciones e igual que el presidente, su jefe y amigo, está seguro de que el tren llevará desarrollo al Sureste de México.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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