Islas Marías, otra decepción para el turismo

 
Carlos Velázquez
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Hace cuatro años tuve la oportunidad de viajar a la Isla María Madre por un día y fue impresionante el esmero que habían puesto las autoridades del penal, para ocultarle a los reclusos las bellezas de esa isla.

Un privilegio que seguirá siendo para muy pocos, después de lo que anunció ayer el presidente López Obrador.

De las tres islas sólo la María Madre está habitada y allí hay un sistema de “campamentos” en donde se agrupa a los presos por sexo, condición civil y características de los delitos que cometieron.

Sus condiciones de vida son precarias, algunos ganan algo extra produciendo artesanías y la vida es bastante dura por el clima sofocante, los maltratos y la falta de libertad.

Unas semanas antes de aquella visita había ocurrido una fuga, en donde un grupo de internos huyó a las montañas de donde no fue fácil recapturarlos.

Muy distinto a lo que cualquiera pudiera pensar, los reos tienen pocas oportunidades de ver a la distancia el mar y prácticamente ninguna de bañarse en las playas.

Hay varias y muy atractivas, pero tanto para reforzar el concepto restrictivo de la prisión como por motivos de seguridad; sólo las autoridades, sus familiares e invitados hacen uso de ellas.

Un lugar así es un auténtico paraíso para impulsar el turismo por varias razones:

1. Tiene espacios hermosos, riqueza natural, una historia que contar y además se encuentra prácticamente vírgen.

2. Está a la entrada del Mar de Cortés, visitado por cruceros y yates.

3. No hay ejidos, ni pequeños propietarios así es que el gobierno podría realizar una planeación perfecta del destino, lo que significaría un extra para los inversionistas.

Por ello si el domingo parecía interesante la decisión del presidente de cerrar el penal; el lunes fue otra decepción escucharlo decir que será un centro cultural, para el estudio de la naturaleza y fomentar el excursionismo.

Todo eso también se podría hacer y sería más fácil y con mayor alcance, si hubiera una fuente poderosa de ingresos como es el turismo.

La decisión recuerda cuando se satanizó al Grupo Xcaret, de Miguel Quintana, porque había obtenido la concesión de Xel-Ha.

Hoy gracias a la visión de unos empresarios que aman a México, se trata de una de las áreas mejor conservadas del Caribe Mexicano, genera numerosos puestos de trabajo, oportunidades para las comunidades mayas y ventajas para la población en general.

Nada de esto hubiera ocurrido de haberse mantenido como “tierra de nadie” o, seguramente, ya alguien se habría encargado de afectar irremediablemente el sitio.

En Japón la Isla de Naoshima es la Isla de las Artes y allí hay varios de los museos más famosos entre los habitantes de ese gran país; pero también hay hoteles boutique, uno de ellos dentro de uno de esos museos, además de restaurantes y negocios bien organizados.

López Obrador no cree en el turismo, pero algunos de los empresarios que lo asesoran cercanamente tienen negocios turísticos y conocen los beneficios que este sector le ofrece a México.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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