Iguala necesita del turismo para generar empleos

 
Carlos Velázquez
hrs.

Iguala, Guerrero. Han pasado casi 10 años desde que 43 estudiantes fueron asesinados por el crimen organizado, después de que robaron un autobús, y esta historia negra y sus efectos negativos se siguen sintiendo en esta ciudad.



Desde que Luis Eduardo Ros, un experimentado consultor turístico, nos invitó a visitar esa ciudad, no faltaron amigos que nos dijeron a mi esposa Laura y a mi que se nos había “zafado” un tornillo.

El propósito fue conocer sus planes para quitarle a Iguala el estigma de aquella historia violentísima, bajo la premisa de que sí hay condiciones para visitarla.

Esta ciudad necesita el turismo, pues 58.4% de la población carece de un empleo formal y la principal fuente de recursos son las remesas que envían los migrantes desde Estados Unidos.

Recuperar el turismo fue la tarea que David Gama, presidente municipal de Iguala, le encomendó a Ros con el compromiso de que él trabajaría para cuidar a los visitantes.

Para cumplir con este propósito, Gama busca fortalecer a la policía municipal, está poniendo más cámaras de vigilancia y propicia las condiciones para que el narco no confronte a la población.

Esto último parece un deseo del tipo de los “abrazos y no balazos” del presidente López Obrador, pero Gama es el único presidente municipal priísta que aliado con el PRD ganó un ayuntamiento en Guerrero, pues el resto se los llevó Morena.

Se trata de un empresario del sector de la construcción quien, junto con su hermano José Gama, llevan años haciendo negocios en el segmento de la vivienda media.

El dinero no es su motivación, sino rescatar su ciudad natal que sigue siendo la misma donde se firmó el Plan de Iguala y las bases del México independiente.

También donde nació la bandera mexicana y en el que sigue existiendo un Museo de la Bandera que ofrece el recuento y la evolución de este símbolo de la Patria.

Iguala es famoso por su gastronomía que incluye el pozole verde, el aporreado, la cecina, los mejores dulces de tamarindo y hasta unos pichones que siguen alentando la visita de personas de todo el estado.

Incluyendo a la chef Susana Palazuelos, la más famosa de Guerrero, quien sigue encargando la longaniza que también es de su preferencia.

Iguala tiene una larga tradición en la artesanía con oro y antes de 2014, había camiones turísticos que llevaban todas las semanas a cientos de personas para que compraran en los talleres.

Una visita de dos días y una noche es insuficiente para ofrecer un juicio preciso sobre la situación de la ciudad, pero la recorrimos sin problemas y sin escoltas.

Algo diferente a lo que nos tocó en Sinaloa hace12 años, cuando el gobierno nos proporcionó un carro con militares o lo que nos pasó hace seis, cuando visitamos la ciudad fronteriza de Díaz Ordaz en Tamaulipas acompañados de soldado con armas largas.

En Iguala se han escrito historias de emprendedores que no se doblegaron ni ante la crisis de los 43 ni ante la pandemia, como los propietarios de restaurantes y hoteles que han seguido operando y pagando sueldos.

El tiempo dirá si Iguala recobrará el turismo, pero Gama y su equipo saben que la premisa es garantizar la seguridad y luego cambiar la percepción de un lugar donde gente trabajadora y de buena fe también ha pagado los platos rotos.



hrs.

Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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