Grupo Posadas sigue perdiendo la operación de hoteles

 
Alonso Gordoa
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En Grupo Posadas hay un personaje que se llama Alejandro Vázquez, que lleva las relaciones institucionales, y acaba de escribir otra historia que demuestra que la prepotencia es mala consejera.

Resulta que desde hace más de una década esta cadena opera el hotel Fiesta Inn de Morelia, cuyo inmueble es propiedad del gobierno de Michoacán.

El acuerdo siempre fue muy malo para esa entidad, pues lo que Posadas le pagaba por operarlo durante todo el año rondaba apenas los diez millones de pesos.

El hotel tiene una ubicación privilegiada cerca del centro de Morelia y durante muchos años fue el más rentable de la cadena en los destinos coloniales.

Roberto Monroy, secretario de Turismo de Michoacán, a sabiendas de que estaba por vencerse el contrato de operación, comenzó a buscar a Vázquez, quien además es director del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET).

Su interés era renegociar el acuerdo con Posadas, para buscar un arreglo más conveniente para Michoacán, pues no había una relación justa entre el valor del inmueble y la renta que recibía.

Su respuesta fue sencillamente no tomarle la llamada, así es que cuando llegó el momento en que se venció el contrato Monroy decidió buscar un nuevo operador.

Eso no le gustó a Vázquez quien, entonces sí, puso en marcha su red de relaciones hasta que lo recibió el gobernador de la entidad, Jesús Reyna, quien sencillamente le dijo que cualquier asunto relacionado con el inmueble, pues lo tenía que ver con Monroy.

Ayer llegó a su término el convenio y en seis meses Posadas tendrá que dejarlo.

De hecho, la nueva operadora será Best Western, a través de Gonzalo Brockman, quien ya llegó a un acuerdo con dicho gobierno.

Así es que un asunto que hubiera podido tener un final distinto le terminará costando un hotel menos a Posadas, que paulatinamente sigue reduciendo su tamaño.

Divisadero

Cohesión. Fue la semana pasada, después de la ceremonia en que el presidente Enrique Peña instaló el gabinete turístico, cuando Claudia Ruiz Massieu, secretaria de Turismo, invitó a sus principales colaboradores a comer en un restaurante en Polanco.

Allí hubo un acuerdo de cohesión de seguir trabajando juntos como equipo, algo que se está cumpliendo puntualmente a partir de ese momento.

Ciertamente Ricardo Ampudia, un personaje refinado, conocedor de los negocios y el turismo, estuvo muy activo durante las semanas previas buscando la dirección general del Consejo de Promoción Turística de México. La iniciativa no prosperó en este momento y López Negrete está ratificado en su cargo, un hecho relevante en estas semanas, cuando ya están en marcha las licitaciones para los contratos de publicidad y relaciones públicas a través de las cuales opera el CPTM.

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