Glion y las nuevas tendencias de los viajeros de lujo

 
Margarita Solís
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BULLE, Suiza.- . En este país, donde se encuentran algunas de las mejores escuelas de turismo del mundo, el Instituto de Alta Educación de Glion está identificando nuevas relaciones entre los productos de lujo y los viajes.

Un segmento que está creciendo a tasas por arriba del promedio del mercado y en donde más importante que el número de viajeros, es su capacidad de gasto.

**Jini Heller**, académica responsable de las materias de viajes y lujo en Glion, refiere que en la década pasada los mercados tradicionales representaban 25% del crecimiento; los emergentes 35%; los de volumen 20% y los de gasto elevado 20%.

Mientras que para 2015, los mercados tradicionales representaban 20% del crecimiento de la demanda; los emergentes 10%; los de volumen 30% y los de gasto elevado 40 por ciento.

En todo esto la tecnología juega un papel relevante y los viajeros de alto poder adquisitivo utilizan cada vez más los recursos en línea, pero sigue siendo clave para ellos el trato personal.

Esta combinación de tecnología y tradición no sólo se da en los viajes; aquí en Suiza, el país de las grandes marcas de relojería, firmas como TAG Heuer, por mencionar un caso, están vendiendo relojes con interfases para los teléfonos inteligentes.

A la inversa, marcas como Bulgari están abriendo hoteles en ciudades como Londres para promover sus relojes, joyas y esencias, y llevar su elevado nivel de diseño y servicio a los viajeros que lo pueden pagar.

Así es que ahora las escuelas suizas están produciendo profesionales que terminan contratados no sólo en hoteles high end, sino en cadenas de venta de productos de lujo.

Para **Heller**, hay una diferencia marcada entre los viajeros que buscan lo opulento y los que buscan experiencias únicas, que reflejen sus intereses personales.

En destinos como Dubái, y otros más de Oriente Medio, sigue siendo alta la demanda de limusinas llamativas y extra largas, de llaves de baño con chapa de oro o de diseños recargados.

Ello ocurre mientras que en otros países, tienen una importancia creciente no sólo las experiencias, sino la manera en que se éstas se viven.

Viajar a sitios físicamente exigentes acompañados de un entrenador; familias o parejas que llevan un fotógrafo para que registre los mejores momentos del viaje o la renta de mansiones a través de Airbnb son ejemplos de lo anterior.

Los propios estudiantes, que en el caso de escuelas como Glion vienen literalmente de decenas de países, no sólo responden a perfiles globales, sino que ellos mismos tienen preferencias en el mundo del lujo, dentro de las llamadas generaciones X o Y.

Los jóvenes de grupos económicamente acomodados sueñan con nuevos accesorios altamente tecnologizados, dentro de la tendencia que se conoce como el “internet de las cosas” y también quieren experiencias excepcionales.

Además están preocupados por la sustentabilidad de los destinos o el consumo de comida saludable, incluyendo las opciones veganas.

Los viajes de lujo no sólo son la opción para que muchos agentes y asesores de viajes se mantengan vigentes, sino para generar oportunidades a los nuevos profesionales de este sector.

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Periodista con más de 20 años de experiencia en los sectores relacionados con finanzas, economía, negocios y comercio. Entre el mundo impreso y el digital.

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