Genera escasez áreas de oportunidad para replantear al CPTM

 
Redacción
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Estamos a 29 de agosto y si en el pasado ha habido otros muchos periodos en que el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), cuya titular es **Lourdes Berho**, ha presentado retrasos en el ejercicio de sus recursos; existe más preocupación en este cierre de 2016 porque era algo que en los primeros tres años de la administración de **Enrique Peña** no había sucedido.

Por una parte los proyectos emblemáticos de **Claudia Ruiz Massieu**, extitular de la Secretaría de Turismo (Sectur), y de **Rodolfo López Negrete**, extitular del CPTM, como la Fórmula 1, 50 Best, Cirque du Soleil y NFL, le impiden a la sucesora de éste emprender otro proyecto de gran formato.

La contraparte es de quienes critican el rezago administrativo para liberar los fondos pendientes y ejecutar los existentes.

Más allá de la coyuntura en sí misma, es un hecho que paulatinamente el CPTM se ha convertido en un organismo que subsidia proyectos turísticos federales, estatales y privados modelo que se aleja del espíritu original conque se fundó el organismo.

Si bien nunca prosperó aquella idea de que los empresarios entraran con recursos en el capital social del CPTM, por ello su fundación como una sociedad anónima de participación estatal mayoritaria, tampoco se logró que, como en la parábola bíblica, se “multiplicaran los panes y los peces”.

El fracaso de la asociación público-privada provino de que el CPTM no estaba diseñado para generar ganancias y que con los recursos del entonces Derecho de No Inmigrante (DNI), hoy de Visitantes No Remunerados (DNR), el capital privado simplemente se iría diluyendo.

El problema en la actualidad es que esos fondos son dirigidos en una parte relevante a campañas publicitarias y presencia en ferias internacionales, pero también a subsidiar proyectos privados. Unas fiestas de las vendimias, un festival de cine, una competencia deportiva internacional, un evento gastronómico ahora son organizados en gran medida con recursos del CPTM, en vez de que sirvan simplemente para darles ese “empujón” que los haga viables.

Es una situación lógicamente entendible y humana, es decir, llegar a los resultados previstos acotando el riesgo y el esfuerzo, aunque lo malo es que con ello se limita también una ventaja competitiva para México.

Quienes hoy se sienten molestos porque en esta coyuntura no están obteniendo los fondos que necesitan para proyectos que hicieron en años pasados y que ya estaban presupuestados para este 2016, dicen que hay falta de conocimiento sobre los portentos multiplicadores de la mercadotecnia.

Es cierto que suceden hechos racionalmente incomprensibles. Como que el tuit de una celebridad cueste decenas de miles de dólares, y que los valga, pero que igualmente se puedan conseguir “gratis” a través de las relaciones y de la amistad. O que un festival bien planificado le dé una exposición a un destino que genere cientos de miles de dólares en promoción; pero la realidad es que también existen áreas de oportunidad para diseñar estrategias que requerirían más esfuerzo, pero que también amplificarían los resultados.

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