“Fuego amigo” contra el tren del presidente

 
Carlos Velázquez
hrs.

Si al Tren Maya, obra de infraestructura favorita del presidente López Obrador, la han querido “dinamitar” Organismos No Gubernamentales (ONG), ejidatarios, caciques, políticos de oposición y varios más; los cartuchos más potentes salieron de algunas dependencias de la 4T.

Tanto que sus titulares provocaron retrasos serios, pues no entendieron que en el estilo de gobernar del político tabasqueño el puesto es menos importante que el proyecto.

Originalmente sólo 10% del tren sería fondeado con recursos fiscales, así es que instituciones internacionales como Goldman Sachs hicieron diseños financieros; pero al final el presidente decidió ejecutarlo con los impuestos, pues es “alérgico” a las elevadas tasas de interés.

No importó tampoco que el Derecho de No Residente (DNR), que pagan los viajeros que llegan en avión del extranjero a México, haya caído de más de 300 millones de dólares en 2019 a menos de 150 en 2021 debido a la pandemia.

Desde el inicio del sexenio la supuesta fuente de recursos del tren entró completa al “bolsillo” fiscal de la Federación; así que ahora es irrelevante si se cumplen o no las expectativas de captación del derecho, pues tiene decenas de miles de millones de pesos asignados en el Presupuesto.

El Tren Maya abaratará la distribución de combustible en la Península, mejorará la movilidad de los trabajadores, generará empleos y tiene un componente turístico que llevará a la zona derrama y divisas. Punto.

Rogelio Jiménez Pons, director general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), sabe que ya pasaron casi tres años de gobierno y que no puede fallar aunque le quedan poco más de tres para terminar la tarea.

Con el agravante de que al inicio de esta administración Javier Jiménez Spriú, primer Secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), con su estilo prepotente quiso bloquear las obras de ingeniería civil propuestas por Fonatur, trató de desconocer derechos de vía y le puso todo tipo de obstáculos al Tren Maya.

Las diferencias escalaron tanto que el propio López Obrador metió en orden a Jiménez Spriú porque había olvidado que si bien era Secretario, tenía prioridad el proyecto y que todo el Gobierno Federal debe estar alineado en torno al mismo.

Jiménez Spriú siguió ganándose enemigos, como cuando paró la propuesta de un grupo de empresarios que quiere construir un nuevo aeropuerto cerca de Mérida, lo que tiene sentido urbanístico, aunque afectaría a Asur de Fernando Chico Pardo.

El otro funcionario que retrasó la construcción del tren fue Víctor Toledo, ahora ex secretario de Medio Ambiente; un romántico de la ecología cerrado al concepto de “desarrollar y compensar” es decir de afectar espacios naturales y reponerlos, como ha sucedido con tantos casos que concilian crecimiento con el futuro del planeta.

El Tren Maya contribuyó a que Jiménez Spriú y Toledo salieran del equipo de López Obrador; pues a diferencia de los políticos que lo conocen, entre ellos Claudia Sheinbaum, doctora en física que terminó los segundos pisos en la CDMX, saben que no le importan los cargos sino cumplir sus decisiones.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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