Francia: ni el terrorismo sacude sus obsoletas prácticas turísticas

 
Redacción
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LYON, Francia.– Si durante décadas Francia ha sido el líder mundial como receptor de turistas internacionales, una mezcla entre el impacto del terrorismo y la falta de capacidad de reacción de los prestadores de servicios turísticos puede acelerar que pierda esa supremacía.

Al inicio de esta década, diversos especialistas anticipaban que para la segunda década del siglo XXI, China se convertiría en el principal receptor de viajeros internacionales en el mundo.

Algo que sucederá simplemente por el tamaño de ese país, su posición dominante en la región asiática, el crecimiento de su conectividad aérea y todos los atractivos que ofrece.

Pero además, Francia vive un momento complicado y si las estadísticas de la Organización Mundial del Turismo (OMT) ya reportaban una baja de 8% en la llegada de viajeros internacionales al cierre del segundo trimestre del año, el ataque terrorista en Niza generó un nuevo impacto negativo en esta temporada alta de verano.

Según reportes preliminares de Cabinet Proturisme de Francia, la baja en la llegada de viajeros internacionales durante julio y agosto podría ser del orden de entre 15 y 20%, contra el mismo periodo del año anterior.

Pero los franceses no tienen una posición proactiva para remediar este hecho y mantienen una serie de prácticas obsoletas ante los viajeros foráneos, que les han ganado cierta animadversión y que, evidentemente, abonarán para que sigan perdiendo competitividad.

Este fin de semana en el tradicional barrio de Saint Jean, uno de los más visitados por los turistas en Lyon, fue común, como lo ha sido desde los ataques a Niza, ver a los militares patrullando la zona con armas largas en las manos. Una imagen inquietante, que recuerda la amenaza del terrorismo.

Sin embargo, incluso en sus establecimientos más reputados se mantiene la actitud prepotente de sus prestadores de servicios.

Ejemplo, el Chateau de Bagnols, castillo en la vecina zona de Beaujolais, de la marca Relais & Chateaux, que representa en México a hoteles como Esperanza y Las Mañanitas, y en donde se mantienen prácticas obsoletas.

Un restaurante que cierra a las 2:30 pm., ni un minuto más; empleados groseros y ropa de cama con agujeros, pero con precios exorbitantes resumen la situación.

Los franceses ya han vivido las consecuencias de su desdén hacia el mercado en otros sectores económicos, como el de la producción del vino.

Hoy los amantes de esta bebida ya saben que, en términos generales, la relación precio-calidad de los vinos franceses es mala; que es muy difícil entender su sistema de clasificación de las bebidas y que han perdido frecuentemente en catas ciegas contra otras regiones, incluso del nuevo mundo.

Sin embargo, no ha habido una respuesta clara ante estas críticas. Cuando el huracán Wilma golpeó a Cancún y la Riviera Maya, la infraestructura turística se renovó, los trabajadores no descansaron hasta reponer al destino y los estándares de servicio aumentaron.

En Francia son objeto de crítica permanente las decisiones gubernamentales respecto a la migración y la seguridad, pero no se ve una corriente interna para mejorar su oferta turística.

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