Festival de Edimburgo, el gran negocio del turismo cultural

 
Nallely Campos
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Edimburgo. Si la Organización Mundial del Turismo, que dirige **Taleb Rifai**, ha identificado en el turismo cultural un segmento con un enorme potencial de crecimiento; en México se percibe como una actividad para pocos y no necesariamente debe ser así.

Por estos días se realiza en esta ciudad la sexagésima séptima edición del Festival de Edimburgo, que evidentemente nació en 1947; dos años después de que terminó la Segunda Guerra Mundial.

Se trata de una evento icónico pues según **Fiona Hyslop**, la secretaría de Cultura de Escocia probó desde Gran Bretaña que incluso en los momentos más difíciles de la humanidad, la cultura tiene un papel sobresaliente en la sociedad.

Precisamente por ese simbolismo histórico, el Festival se sigue realizando desde entonces a finales de julio y durante agosto; esto es en plena temporada alta de verano cuando los hoteles tienen ocupaciones y tarifas elevadas.

**Hyslop** aclaró que hay otros festivales para impulsar la ocupación en otras temporadas, pero éste es el más importante en su género en Gran Bretaña y muestra cifras impresionantes, comenzando porque recibe una afluencia de cuatro millones de turistas.

El Festival de Edimburgo genera 260 millones de libras esterlinas, esto es unos cinco mil 720 millones de pesos, y tiene el potencial de crear cinco mil 242 empleos de tiempo completo cada año.

En realidad se trata de un conjunto de festivales, pues bajo el paraguas de la cultura hay eventos de ciencia, de arte para niños, de cine, de música y el festival del libro más grande de su tipo, con 900 expositores de 47 países.

Uno de los eventos centrales es el Real Desfile Militar de Edimburgo, con una afluencia de 220 mil personas cada año, además de que es visto por 100 millones en Gran Bretaña y el resto del mundo a través de la televisión.

En un país con una larga tradición militar, el evento consiste en la presentación de todos los cuerpos que han luchado por Escocia, incluyendo a sus aliados en sitios remotos como los zulúes y los aborígenes de Nueva Zelanda.

Enfrente de la puerta principal del Castillo de Edimburgo, todos los años se construye un estrado para 17 mil personas que se llena por las noches para presenciar este vistoso recuento de la milicia escocesa.

El secretario de Defensa de Escocia encabeza este desfile en el que participan los militares y que con una temática simple y una ejecución impecable, le permite a los escoceses sentirse orgullosos de su pasado.

Así es que la cultura resulta siendo el personaje principal de la ciudad en este mes y debería ser un ejemplo para México, otro de los países culturalmente más ricos del mundo, de hasta donde esta actividad puede generar interés y, por supuesto, negocio y riqueza.

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Periodista especializada en turismo

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