Enfrenta retos y riesgos la gastronomía mexicana

 
Nallely Campos
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LONDRES.– Si cuatro años después de que la cocina mexicana obtuvo el reconocimiento como Patrimonio Intangible de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidad para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) hay a quienes les gustaría cambios más dramáticos, **Gloria López Morales** ve que el tema ya permeó a la sociedad.

La investigadora que integró el expediente y coordinó el esfuerzo académico para obtener esa distinción, reconoce también que falta mucho para transformar ese valor patrimonial en desarrollo socioeconómico en México.

Para ello, dice, es necesario seguir llevando adelante la coordinación de esfuerzos de las políticas públicas con el sector privado.

Un día después de que **Claudia Ruiz Massieu**, secretaria de Turismo, anunció que en 2014 y 2015 que se llevará a cabo en México el anuncio de los 50 mejores restaurante de Latinoamérica, evento que realiza la firma británica de medios William Reed, se realizó aquí una mesa redonda en la que participaron algunos de los chefs mexicanos que han hecho investigación sobre la gastronomía mexicana.

Allí también **López Morales** recordó que los tres compromisos derivados del reconocimiento como Patrimonio Intangible, fueron el rescate, la salvaguarda y la promoción de la gastronomía mexicana.

También recordó que hay amenazas latentes, como son la posible desaparición de los transmisores, las cocineras tradicionales, como consecuencia de las pocas oportunidades en un país desigual como es México.

Sin olvidar los problemas derivados del medio ambiente, ante el cambio climático y la pérdida de alimentos de gran valor ante el avance de elementos exógenos, como los productos transgénicos.

La chef **Alicia Gironella** dijo que el futuro de la gastronomía ya no es la tradicional ni la regional, sino la local o también llamada de “cero kilómetros” donde los productores de la comunidad dan sustento a los platillos.

Sostuvo también que culturas indígenas, como la rarámuri o tarahumara, han demostrado que no son suficientes los bancos de semillas mejoradas para garantizar su supervivencia, pues hay que preservar los alimentos que contienen el “espíritu” original de su comida.

**Susana Palazuelos**, otra chef destacada, y su hijo **Eduardo Wichtendahl**, consideraron que una agenda de promoción turística a través de la gastronomía, le generará dividendos a la “marca país”.

Además, está demostrado, dijeron, que cambiar la dieta para la que está diseñada la genética de una persona, deriva en problemas de salud graves que van desde la desnutrición hasta la obesidad.

Mientras que el chef **Gerardo Vázquez Lugo**, quien desde hace años trabaja en la Ciudad de México con el concepto de la comida local, recordó que esto no es una moda, sino un hecho con sólida raíces culturales.

Los retos, coincidieron, son ponerse de acuerdo, reconocer liderazgos y hacer un trabajo más efectivo de difusión.

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Periodista especializada en turismo

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