El ying y el yang del turismo mexicano

 
Carlos Velázquez
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Así como el ying y el yang son la luna y el sol de la filosofía taoísta; el turismo arrastra la loza de la fatuidad, cuando se trata de hablar de este sector como una fuente de riqueza para el país y una actividad socialmente trascendente.

La declaración del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, quien dijo que “el fomento al turismo tiene oficinas en diversas partes del mundo y todo eso se termina”, sorprendió a muchos que conocen la importancia de las mismas.

Vistos por quienes padecen un México que no les ha dado oportunidades, la imagen que seguramente tienen sobre los colaboradores de las Oficinas de México en el Exterior (OME) debe ser la de un grupo de zánganos que van de fiesta en fiesta por París, Roma o Sao Paolo.

En realidad su papel es relevante pues allí hay profesionales en turismo que hablan varios idiomas, algunos tan complicados para nosotros como japonés o chino, y que por lo general son verdaderos especialistas en sus mercados.

Quirino Ordaz, gobernador de Sinaloa y quien fue el primer director de la OME hace 19 años, recuerda que en sus orígenes fueron 16 oficinas, hoy llegan a 21, cuyo trabajo resultó estratégico para el crecimiento del turismo mexicano.

Primero porque son la fuente primaria de la inteligencia comercial, quienes comunican a las oficinas centrales del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), que dirige Héctor Flores Santana, la información relevante de lo que ocurre en sus áreas de influencia.

Un cambio macroeconómico que repercutirá en la llegada de viajeros a México, como la devaluación en Argentina; un socio comercial que está quebrando; la gestación de una alerta de viajes contra el país son asuntos que están en sus reportes.

Pero, además si un destino mexicano va a hacer promoción en cierto mercado, ellos recomiendan a quién invitar a un evento, gestionan citas clave y recomiendan los líderes de opinión e influenciadores.

También conocen realmente lo que buscan los viajeros de ciertas latitudes y en dónde embonan con las estrategias de México; como cuando se decía que los chinos no iban a las playas y resulta que les encantan Cancún y Riviera Maya.

Por cierto no deciden en dónde invertir en publicidad, eso ocurre en las oficinas centrales; así es que su presupuesto es limitado y antes era paupérrimo lo que les impedía ser más eficaces en su trabajo.

Todo es perfectible, hay otros modelos para gestionar oficinas de promoción en el exterior como también ha habido otros intentos de desaparecerlas; fue el caso de la crisis de 1995, que llevó a varios a trabajar desde embajadas o consulados.

Sin pasar por alto que su labor se rige según el apartado A de la Ley del Trabajo, así es que en caso de ser despedidos podrán demandar laboralmente para ser liquidados.

Lo peor es que México perderá recursos humanos valiosos, que son esenciales para la competitividad turística; aunque en la imaginación de muchos sean vistos como una pandilla de vividores a costa del erario.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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