El uso discrecional del impuesto al hospedaje

 
Alonso Gordoa
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Aunque **Marcos Covarrubias**, gobernador de Baja California Sur, es un político panista que personalmente ha estado más cerca de la problemática agrícola que turística de su estado, hoy está marcando un precedente que vale la pena analizar.

Y es que en su campaña por la gubernatura hace tres años, recibió el apoyo de los principales empresarios turísticos de Los Cabos que, dicho sea de paso, son los más importantes del estado.

Así es que cuando ganó les pidió que le acercaran un nombre para encargarse de la Secretaría de Turismo y se comprometió además a apoyar esta actividad.

Fue así como llegó **Rubén Reachi**, quien había ocupado la presidencia del Consejo Coordinador Empresarial de Los Cabos y ya era un interlocutor y persona de confianza para esos empresarios.

Hasta ahora su trabajo ha sido positivo entre otras razones porque ha desarrollado una relación provechosa para el turismo, tanto con aerolíneas como con los aeropuertos privados de Baja California Sur y con diversos empresarios.

Pero detrás hay un hecho distintivo y es que Covarrubias le ha permitido ejercer la totalidad de la recaudación del impuesto al hospedaje en la promoción turística y en el desarrollo de alianzas para este sector.

Desgraciadamente a nivel nacional no ocurre lo mismo y según estimaciones de la Secretaría de Turismo, sólo alrededor de 60% del impuesto al hospedaje a nivel nacional se invierte en el turismo.

Ya no sucede que los gobernadores, como llegó a ocurrir hace años en Oaxaca, usan ese dinero como su caja chica, pero tampoco hay mucha diferencia.

Hay entidades que lo utilizan como recursos de comunicación social e incluso hay algunos que sirven con ese dinero sus abultadas deudas públicas.

Claro que incluso en Baja California Sur hubo algunas diferencias, pues colaboradores cercanos al gobernador no entendían en donde estaba el pecado al utilizar, por ejemplo, esos fondos para comprar una ambulancia para la atención de los turistas.

En realidad la importancia consiste en generar un círculo virtuoso, que crezca exponencialmente, en donde más promoción impulse más turismo y, por ende, más impuestos captados.

Hoy la ocupación promedio en Los Cabos es superior a 70% y la tarifa hotelera es la más alta del país; mientras que también hay datos de crecimiento en otros destinos como La Paz y Loreto.

Todo esto ha atraído la inversión privada que está construyendo nuevos hoteles o está mejorando su producto y cambiando sus marcas.

Ahora incluso están surgiendo retos sin precedente, como la necesidad de lograr más rápidamente una flexibilidad en las reglas aéreas pues sería importante darle entrada a más aerolíneas extranjeras.

Una situación de desarrollo en donde una de las variables es el uso responsable de este impuesto.

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