El triunfo o la importancia de hacer bien las cosas

 
Nallely Campos
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TODOS SANTOS, BCS.— Si la construcción de la carretera de cuatro carriles que pasa por este lugar desde Cabo San Lucas y llega hasta La Paz, está atrayendo inversiones y turistas a Todos Santos, esto también comienza a extenderse a otros lugares cercanos.
Hoy en éste que fue el primer Pueblo Mágico de Baja California Sur, empresarios como **Fernando** y **Guillermo Salas**, propietarios del Hotel Guaycura, han encontrado oportunidades como desarrollar una terraza que mira a los dramáticos atardeceres en el Pacífico, donde los ricos y famosos comienzan a organizar sus celebraciones.
Pero además hay historias de emprendedurismo que son ejemplo de la relevancia de hacer bien las cosas, para convocar a los viajeros.
**Marcos Spahr** es un chef que nació en California, se aficionó a los sabores mexicanos y se enamoró de la naturaleza y los paísajes de Baja California Sur; así es que durante años se ganó una clientela al frente del Café Todos Santos gracias, fundamentalmente, a su cuidada panadería “a lo viejo”.
Los roles de canela recién salidos del horno se volvieron tan famosos, que cuando vendió su negocio, tuvo que compartir con los nuevos propietarios la receta.
**Spahr** tiene cerca de 60 años, los brazos tatuados, es calvo y se amarra la barba con dos trencitas que cuelgan de ambos lados de su cara; sus ancestros fueron alemanes, alguna vez trabajó en el hotel Ritz de París y dice que cocina básicamente lo que a él le gusta comer.
En su menú del desayuno ofrece platos muy peculiares, como una tortilla de huevo que envuelve una enchilada de guajillo rellena de pollo y trocitos de aceituna; lo que, aunado a su charcutería hecha en casa, provoca que cientos de personas manejen cada semana desde La Paz, Todos Santos y Los Barriles hasta un pueblito que se llama El Triunfo.
Allí hubo una mina de oro y permanece erguida una chimenea, muy bien hecha también, que fue diseñada en los talleres de **Gustave Eiffel**, padre de la torre insignia de París.
Hoy se habla del potencial regreso a la zona de un proyecto minero hipertecnificado; pero hace más de un lustro **Spahr** quemó sus naves en Todos Santos y se fue al Triunfo, que ya tiene un lugar en el mapa de los viajeros por su restaurante.
Se llama Café El Triunfo, obviamente, y no obstante que el huracán Odile barrió con la señalización; cada vez son más los vecinos y turistas aficionados a la Baja, que no pierden la oportunidad de hacer un paseo a este lugar; allí **Spahr** está probando que lo hecho con cuidado y pasión puede, incluso, resucitar un pueblito fantasma.

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Periodista especializada en turismo

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