El Titanic, la gran atracción de Belfast

 
Redacción
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BELFAST.- Hace 12 años, **Pat Doherty** concibió un proyecto que hoy ha dado origen a una de las atracciones más importantes de Irlanda del Norte, a partir de una historia que ha sido contada, literalmente, millones de veces.

En las rampas del astillero donde se construyó el Titanic, el famoso barco que protagonizó la tragedia más grande de la historia de la navegación mundial, este emprendedor decidió crear un espacio ahora clave para esta ciudad.

Un día, **Doherty** visitó este lugar y pensó que los astilleros abandonados merecerían una mejor suerte y que podrían convertirse en uno de los polos de atracción de visitantes más importantes de Belfast.

Así es que se dio a la tarea de conseguir los fondos para generar Experiencia Titanic, que ofrece una visión más profunda sobre lo que sucedió con ese barco y en donde, por cierto, los constructores no debieron haber cargado con la mala fama del hundimiento, pues el crucero estaba bien construido.

Así es que los visitantes pueden descubrir una historia en donde Belfast, a principios del siglo pasado, estaba llamada a ser la ciudad más próspera de Gran Bretaña, con un crecimiento sin paralelo debido al boom de la demanda del lino, tela en cuya producción era líder mundial esta ciudad.

Hoy mismo se puede visitar el enorme y suntuoso palacio de gobierno de Belfast, acorde con una ciudad que pasó de 120 mil a 360 mil habitantes de 1861 a 1901, pero que después se estancó.

La tradición y el conocimiento en la construcción de grandes barcos fue la razón por la que el Titanic se diseñó, construyó y botó en esta ciudad.

Hoy no sólo se puede visitar el lugar mismo donde ser armó ese gigante, y su gemelo el Olympic, sino que es posible tomar el té en un espacio acondicionado como si fuera un salón del barco, conocer cómo eran los camarotes y seguir minuto a minuto cómo se gestó la tragedia.

“¿Debemos molestar al capitán?”, preguntó un oficial, según los registros expuestos, cuando del puente de mando le avisaron que habían golpeado con un iceberg.

El seguimiento de la noticia en aquel tiempo y todo el material periodístico, fílmico y literario sobre el suceso ocupan otra sala.

Aunque seguramente el momento más extraordinario es al llegar al espacio acondicionado para ver la proyección de una inmersión en el océano para ver las imágenes tomadas por un submarino robotizado del enorme barco postrado sobre la arena, en el fondo del mar.

Las imágenes de dos zapatos muy parecidos, de una mujer y una niña, traen a la imaginación las historias de las cientos de personas que perdieron la vida esa noche.

La idea de **Doherty** funcionó, hoy el área de Belfast donde se encuentra la experiencia del Titanic es una de las más modernas y concurridas de la ciudad. Dicho sea de paso, es prácticamente imposible no visitarla como turista debido a la promoción y opciones para adquir los boletos.

En México hay una larga lista de oportunidades para poner en valor las grandes historias, algo que no se ha hecho bien.

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