El Tianguis de Acapulco y un nuevo diálogo con López Obrador

 
Carlos Velázquez
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El Tianguis Turístico siempre es interesante por lo que sucede públicamente; pero lo es todavía más por lo que ocurre en ciertas reuniones privadas.

El año pasado Quirino Ordaz, gobernador de Sinaloa, vivió un momento especial cuando el entonces presidente Enrique Peña quiso cancelar su participación en la inauguración del domingo para pasarla al lunes.

Ello habría matado un día de trabajo de los profesionales de la industria, así es que el mandatario sinaloense manifestó su decisión de inaugurar el Tianguis incluso sin el Presidente.

Al final la anécdota acabó bien, pues Peña voló directamente desde Lima a Mazatlán y hasta jugó una ronda de golf con Ordaz.

El Tianguis de Acapulco este año difícilmente tendrá grandes resultados en términos de la llegada de compradores y del negocio que se genere, pero será clave para convencer al presidente López Obrador de que hace falta un mayor compromiso de su gobierno con esta actividad.

El reto no es simple, pues tanto como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México como en su carácter de Presidente de la República el turismo no ha sido un sector que esté en el foco de su interés.

Ya se ha externado en ese espacio, como una hipótesis, que el turismo no es muy rentable políticamente pues los principales estados tienen poca relevancia en términos de votos.

Además parecería que el turismo se da por “generación espontánea”, así es que esas historias de lo grave que puede ser que en las plataformas digitales del mundo se esté buscando menos la palabra “Cancún”, tampoco parecen conmover mucho al político tabasqueño.

Tampoco le resulta lógico que se inviertan recursos públicos para promover una actividad económica privada, cuando la lógica del turismo es invitar a los viajeros a conocer todo lo que tiene de atractivo un país y como consecuencia hacer negocios.

Que además no necesariamente involucran a grandes empresas, pues una de las características del turismo es que abre oportunidades lo mismo para compañías que valen miles de millones de dólares, que para un pescador que se dedique tres meses al año a llevar en su lancha a los viajeros que deseen ver las ballenas grises.

De la manera en que los principales actores del turismo logren entablar una nueva conversación con López Obrador respecto al turismo, dependerá que en el futuro su gobierno se comprometa más con esta actividad.

Divisadero

Metodología. Por cierto que aunque el documento “El turismo en México en 2018: el año de la desaceleración”, que presentó la semana pasada Francisco Madrid, director de la Facultad de Turismo de la Universidad Anáhuac, acusa una falla metodológica en el gasto medio de los turistas de internación, por lo que ahora saltó a más de mil dólares; ésta no la atribuye al Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), sino al Banco de México.

La teoría es que el INEGI sofisticó la encuesta para calcular dicha cifra y que ahora el nivel de gasto está más acorde a lo que estimaban desde mucho antes diferentes especialistas.

 

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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