El regreso de China a los negocios ferroviarios de México

Carlos Veranda
 
Carlos Velázquez
hrs.

Tras el anuncio de que China Communications Construction Company Limited (CCCCLI) y Mota Engil ganaron la licitación para construir el primer tramo del Tren Maya, de Palenque a Escárcega, han aparecido varias notas sobre la mala reputación de esa compañía china.

En realidad no hay una empresa global de construcción, más si está entre las 10 más grandes, que no tenga señalamientos o enfrente disputas legales en alguna parte del mundo debido a los montos involucrados.

Así es que parecería que son los propios competidores que perdieron el concurso, quienes están promoviendo esas historias; cuando la gran preocupación debería ser qué prioridades se dejarán de atender con recursos públicos en el año de la pandemia del Covid-19, para construir el tren.

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El año pasado Rogelio Jiménez Pons, director general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), confiaba en que desde el inicio de la construcción habría un importante componente de recursos privados a través del esquema de las Fibras.

Ahora todo el dinero de la primera fase saldrá del presupuesto público y el tren además es pilar del compromiso del presidente López Obrador (AMLO) para generar muchos empleos en el segundo semestre de este año.

La paraestatal china CCCCLI había firmado desde 2019 un Memorándum de Entendimiento (MOU en inglés) con la Secretaría de Turismo, cuyo titular es Miguel Torruco, quien recibió en México a su vicepresidente He Junfeng.

El MOU es algo así como un reconocimiento que avala a una paraestatal extranjera para que pueda hacer con el gobierno mexicano programas técnicos de colaboración y de intercambio de información.

Algo así como una “carta de buena conducta” o el permiso de unos papás tradicionalistas para que sus hijos sean novios.

CCCCLI tiene nexos accionarios con China Railway, que también entró a la licitación; así es que ese grupo en realidad tuvo legalmente dos posturas, lo que habla del interés del gobierno chino por este proyecto.

Sin olvidar que CCCCLI controla a la firma portuguesa Mota Engil, que ya está trabajando desde el sexenio pasado con Fonatur en el proyecto de Costa Canuva; un desarrollo para el segmento de lujo en un rincón cercano a la Bahía de Banderas, del lado de Nayarit.

Eso en español simple significa que Mota Engil tiene relaciones al interior de Fonatur, conoce sus procesos de operación y poseía información relevante cuando llegó a la licitación.

¿Por qué tanto esfuerzo, tanto interés? Vale recordar que precisamente a China Railway le quitaron aquel contrato del tren bala en Querétaro, no para favorecer a Higa, tan cercano a Enrique Peña Nieto, sino por presiones del gobierno de Estados Unidos para que no entrara China a México con su poderosa tecnología ferroviaria.

El Tren Maya por lo visto funcionará con esa tecnología y no hay que descartar que, en algún momento en que el presidente Donald Trump no le esté disparando con sus misiles al Covid-19, algún asesor le haga caer en la cuenta que el gobierno chino ya incursionó con esa tecnología ferroviaria estratégica a uno de los proyectos estelares de López Obrador.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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