El potencial desaprovechado del turismo de negocios

 
Alonso Gordoa
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El turismo de Congresos y Convenciones parece estar siendo relegado una vez más por la actual administración federal, quizá porque no se entiende el potencial del mismo o porque hay la percepción de que se puede bastar a sí mismo.

Durante la presentación de los ejes de la política turística del sexenio, el presidente **Enrique Peña** dijo que México debe especializarse en seis segmentos: sol y playa, turismo cultural, ecoturismo y aventura, turismo de salud, turismo deportivo y turismo de lujo.

El gran ausente fue el turismo de negocios, no obstante que en los últimos años se ha desarrollado una infraestructura enorme para alojar a esta actividad.

Recursos privados, públicos y hasta sindicales están involucrados en el desarrollo de la sedes, aunque las decisiones no siempre han sido las mejores.

Allí está el caso, por ejemplo, del Centro de Convenciones de Zacatecas, un “elefante blanco” que desarrolló en su momento Amalia García como gobernadora y que no ha logrado consolidarse económicamente.

Incluso ha habido otros que surgieron como producto de un evento y el caso más notable es el del Centro de Convenciones de Los Cabos, que fue edificado a la carrera y con una partida especial para que estuviera a tiempo de alojar a la reunión del G20.

El evento internacional con el que se despidió el presidente **Felipe Calderón**.

El problema es que si bien no existía un recinto grande para Congresos en Los Cabos, ahora hay que alinear los esfuerzos para comercializarlo adecuadamente.

Incluso, hay historias donde el turismo no ha sido el principal cliente para estos recintos, como sucede en el caso del Centro de Convenciones de Mazatlán, propiedad del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que ya es el principal recinto social de un plaza que combina turismo, pesca, agricultura e industria.

Recientemente, **Eduardo Chaíllo**, quien ocupó durante muchos años la dirección de Congresos y Convenciones del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), fue relevado por **Cecilia Cruz Urquiza**.

Uno de los retos para ella debe ser incrementar el presupuesto para promoción de este segmento, que hoy obtiene alrededor del 5% de los recursos totales de ese organismo.

Pero allí está sólo uno de los pendientes, también hay temas que se deben resolver eliminando trámites y facilitando la llegada de los turistas de negocios.

Un asunto que cae dentro de ese gran propósito de la Secretaría de Turismo, que es la transversalidad.

Hacer más fácil y expedita la devolución de impuestos al consumo para los viajeros internacionales y quitarle candados a la importación temporal de bienes para las exposiciones son dos claros ejemplos.

Una buena manera de comenzar, sería incluir este segmento como prioritario en la redacción del Plan Nacional de Turismo.

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