El impuesto al hospedaje perdió su propósito

 
Carlos Velázquez
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Si ha habido sorpresa por la decisión del nuevo gobierno de cerrar el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) y dirigir todos los recursos del Derecho de No Residente (DNR) para financiar el Tren Maya; en realidad hay muchos antecedentes similares en los estados.

El Impuesto al Hospedaje surgió durante el gobierno de Miguel de la Madrid, ante la necesidad de contar recursos para impulsar la llegada de viajeros a varios destinos; además durante una crisis de proporciones mayúsculas como la que le heredó al país José López Portillo.

La Ciudad de México y Mazatlán estuvieron entre las primeras en cobrar este impuesto, que originalmente era de 2% sobre el precio de la tarifa y que ya va en 4% en algunos estados como Morelos.

El problema es que los gobernantes, generalmente, perciben a la promoción turística como algo superficial o prescindible y en muchas entidades sólo se destina una parte, a veces muy pequeña, a este fin y el resto incluso se utilizado para hacer todo tipo de locuras.

Allí está el caso sobresaliente de Roberto Borge, quien como gobernador de Quintana Roo, desmanteló y endeudó a los fideicomisos de promoción turística; para impulsar actividades tan importantes como financiar equipos deportivos.

Pero hay otros muchos ejemplos de gobiernos que utilizan esos fondos para otras tareas que les parecen más importantes; sin considerar que la idea es que estos recursos impulsen el crecimiento del turismo, que a su vez genere derrama económica e impuestos para atender esas tareas prioritarias.

Así como existen historias desafortunadas, hay un caso que merece ser revisado y es el de Baja California Sur, cuyo gobernador es Carlos Mendoza Davis.

Allí tres fideicomisos, el del estado, el de La Paz y el de Los Cabos utilizan los recursos del impuesto al hospedaje, precisamente para impulsar la promoción turística.

¿Cuál estado es el que está creciendo más la llegada de viajeros nacionales e internacionales?; ¿en dónde aumentan las inversiones?; ¿cuál tiene la mayor tarifa promedio?

A todas esas preguntas la respuesta es la misma: Baja California Sur.

Entrar al análisis de si ello se debe a su cercanía con el mercado más poderoso de Estados Unidos, que es California; si es consecuencia de su gran conectividad aérea hacia el Norte de América o a su oferta de productos de lujo y de naturaleza, sin duda sería válido.

Pero la promoción ha jugado un papel clave y que allí ha habido un manejo profesional de los recursos, en donde los empresarios han salido varias veces a defender esos fondos cuando ha habido la intención de usarlos con otros propósitos.

Así es que ahora, cuando los recursos del DNR ya no irán a la promoción, no sólo sería deseable que los gobernadores y los empresarios dieran la batalla para evidenciar los riesgos que conlleva para el turismo esta situación; sino que además sería importante corregir todo lo que se ha hecho mal al interior de los estados en relación al impuesto al hospedaje.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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