El “enemigo público” número uno de Airbnb

 
Carlos Velázquez
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Con una trayectoria de negocios exitosísima es curioso ver a Luis Barrios, presidente de City Express, convertido en otro de los asesores pro bono de Miguel Torruco, el Secretario de Turismo Federal.

Barrios se formó en las filas de Grupo Posadas y luego fundó su cadena de hoteles, que revolucionó el mercado del hospedaje con su oferta de servicio limitado orientado inicialmente a viajeros de negocios con presupuesto limitado.

Por el precio de sus habitaciones incluso hoy parte de sus clientes son viajeros de placer, pues nadie está peleado con su cartera y menos en destinos populares y costosos como Cancún, Playa del Carmen y Los Cabos.

Pero resulta que en el camino apareció un jugador inesperado que se llama Airbnb y “amiguitos” que lo acompañan como HomeAway y Housetrip plataformas que han puesto en el mercado mundial millones de habitaciones muy baratas y que casi no pagan impuestos.

Si todos estos jugadores son una amenaza para las cadenas y hoteles independientes en general, lo son todavía más para City Express en lo particular; así es que, para decirlo coloquialmente, Barrios se ha convertido en el “enemigo público número uno” de Airbnb en México.

El año pasado, por ejemplo, contrató a la Facultad de Turismo de la Universidad Anáhuac, que comanda Francisco Madrid, para que hicieran un estudio cuyo propósito es dimensionar el tamaño y las características del “animal”.

Los datos no se han hecho públicos en su totalidad, pero se han ido difundiendo algunas partes como aquella cifra de que los asociados de Airbnb deberían de pagar más de tres mil millones de pesos en impuestos que podrían etiquetarse para la promoción.

La idea sería difícil de ejecutar, en primer lugar porque eventualmente entrarían a través del IVA y del Impuesto sobre la Renta y no hay manera de que se “etiqueten” para un propósito, como pasa con el Derecho de No Residente (DNR).

La segunda porque sería casi imposible obligar a los particulares a pagar dichos impuestos, debido no sólo a que los propietarios de los inmuebles están pulverizados sino porque además operan en muchas partes del país.

El año pasado el autor de este espacio entrevistó a Gustavo Him, autoridad de Turismo de Panamá, quien refirió que si bien Airbnb estaba prohibido en la ciudad capital, no había personal para realizar los operativos de clausura de quienes infringían la ley, así es que principalmente era letra muerta.

No sería difícil extrapolar esa experiencia a México, además de que no hay herramientas legales para obligar a Airbnb a que sea recaudador de impuestos.

Barrios también es mencionado como el próximo presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), una vez que Pablo Azcárraga culmine su periodo o se retire anticipadamente.

En una breve plática con Barrios en Madrid, donde acudió para la Feria Internacional de Turismo de España (Fitur) y donde participó en varios eventos de la agenda de Torruco, dijo que su único interés era aportar su visión y experiencia para que al nuevo gobierno le salgan bien las cosas.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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