El duopolio de los ferrys en Cozumel

 
Carlos Velázquez
hrs.

Dice una irónica frase: “Quienes critican a los monopolios, es porque nunca han tenido uno…”

En Cozumel hablan del “duopolio” que históricamente ha tenido la familia Orozco, hoy capitaneada por Germán Orozco, y la familia Molina donde Rogelio Molina lleva la batuta.

La primera es dueña de los ferrys Winjet y la segunda opera con la marca Ultramar y ambos se encargan de transportar a turistas y habitantes, entre esa isla y la parte continental de Quintana Roo; además de otras rutas.

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Con una lógica entendible, dadas las consecuencias de la pandemia del Covid-19, ambas empresas subieron sus tarifas durante el confinamiento.

Entendible porque sus costos fijos se mantuvieron; pero el número de pasajeros transportados cayó.

Aunque el aumento de precios provocó ira, también comprensible, entre los habitantes; pues, sin cruceros, en Cozumel se está viviendo en una “economía de guerra”.

El 13 de julio la Comisión Federal de Competencia Económica, cuya comisionada presidenta es Alejandra Palacios Prieto, informó que investigaría las condiciones de competencia en los servicios marítimos de pasajeros en rutas con origen y/o destino en la zona norte de Quintana Roo.

Su propósito es determinar si existen o no condiciones de competencia, para que en su caso la Secretaría de Comunicaciones y Transportes establezca medidas regulatorias, incluso la definición de la tarifa del servicio.

La historia comenzó hace muchos años, cuando Trino Orozco tenía el monopolio de los cruces con sus ferrys México, hasta que aparecieron los Molina y lo trataron de hundir a billetazos.

Después de tirar las tarifas y competir también por el servicio, lo que hizo felices a locales y turistas, ambas partes entendieron que “el sol” podía salir para ambos; así es que las tarifas se alinearon, con pesitos de diferencia, y hasta se repartieron los horarios.

Los cozumeleños se quejaban y Enrique Peña, en su campaña presidencial, firmó el compromiso quién sabe qué número de que bajaría las tarifas; lo que hizo en un porcentaje mínimo, poniendo otra vez a ambas partes de acuerdo.

Entonces Beto Borge, el ex gobernador de Quintana Roo que hoy es “huésped” de una cárcel en Morelos, entró con su papá al negocio, tiró los precios y cuenta la leyenda que lo hizo, además, condonándose por debajo del agua algunos impuestos.

Pero a los Borge se les olvidó que había que darle mantenimiento a los ferrys; así es que debido a su mala administración, incluso uno de sus barcos explotó lo que la vox populi calificó de auto atentado.

Hoy sería un motivo de charla de cantina cozumeleña, de no estar cerradas por la pandemia, si la Cofece en tiempos de la 4T disolverá el duopolio.

O si como en El gatopardo, “todo cambia para seguir igual”.

Divisadero

Clubes vacacionales. Éstos y los tiempos compartidos son claves para la recuperación del turismo y para alentar las inversiones; este miércoles a las 17:00 por Facebook Live de El Financiero Laura Rodríguez y yo conduciremos un diálogo al respecto con José Chapur, presidente de Palace resorts; Juan Ignacio Rodríguez, presidente de Amdetur; Guillermo Muhech, CEO de Acotur, y el diputado Luis Alegre.

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hrs.

Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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