El boom turístico en Japón y la relación con México

 
Redacción
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Tokio.— Si Japón está atravesando por un boom turístico, la Organización Nacional de Turismo Japonés (JNTO, por sus siglas en inglés) está comenzando a ver en México un “bicho” muy extraño.

Ciertamente fue una sorpresa incluso para **Katsuhisa Ishizaki**, director de promoción para América, Europa y Oceanía, saber que los viajeros mexicanos son los segundos que más gastan en el continente americano, después de los estadunidenses.

De hecho, según las cifras oficiales de este país, la tarifa promedio que pagan los mexicanos por habitación por noche es de 40 mil yenes, que representan unos seis mil quinientos pesos mexicanos.

Claro que el número de mexicanos que están llegando es pequeño, en 2014 fueron unos 30 mil y en 2015 un poco más de 33 mil, aunque no es seguro que estas tasas de aumento del 10% se sigan viendo este año, debido al encarecimiento del dólar y del yen.

Sin embargo, la economía mexicana es la que mejor está resistiendo la situación actual y los empresarios japoneses están invirtiendo cada vez más recursos en México como consecuencia del tratado de libre comercio que firmaron ambos países a finales del siglo pasado.

En ese contexto, All Nippon Airways (ANA) anunció que en la segunda mitad del año fiscal 2016, iniciará un vuelo diario entre México y Japón en función del incremento de la demanda de los viajeros de negocios tras las inversiones que ha hecho este país asiático sobre todo en la región del Bajío.

En un comunicado, ANA precisó que usará un Boeing 787-8, que es uno de los más modernos del mundo y similar al que ya tiene disponible Aeroméxico en la ruta entre Narita y la Ciudad de México.

ANA sostiene que Japón ya es líder en el sector automotriz mexicano y que hay más de 800 compañías de su país que ya están operando en México.

**DIVISADERO**

Aeroméxico. Si el presidente **Enrique Peña Nieto** y su esposa fueron los últimos en despedirse del papa **Francisco** antes de despegar desde Ciudad Juárez, los dos personajes que lo esperaban arriba eran **Eduardo Tricio** y **Andrés Conesa**, principal accionista y director general de Aeroméxico.

En realidad, las visitas papales han acompañado la renovación de la flota de esa compañía y en 1979 aviones DC-8 y DC-10 transportaron al papa **Juan Pablo II** a Oaxaca y también a Roma. En 1990 usó un MD-80 y un DC-10 en su recorrido hacia Tuxtla, Chihuahua, Durango, Aguascalientes y Monterrey. Y en 2002 un Boeing 767, bautizado como “México siempre fiel”, en el vuelo Ciudad de México-Roma.

Ahora fue la primera vez que un Pontífice vuela en un Boeing 787, considerado el avión más moderno del mundo.

El Papa recorrió ahora 13 mil 319 kilómetros en sus viajes con Aeroméxico, es decir, un total de 20 horas y 25 minutos.

Los pilotos que llevaron el vuelo del Boeing 787 a Roma acumulan más de 18 mil horas de vuelo y cuentan con una experiencia de más de 20 años de servicio.

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