Ebrard se baja del Consejo de Diplomacia Turística

 
Carlos Velázquez
hrs.

Marcelo Ebrard Casaubón, “vicepresidente” con nombramiento de Secretario de Relaciones Exteriores, entendió mal la encomienda presidencial; supuso que el Consejo de la Diplomacia Turística (CDT) servía para ser caballeroso, cuando su propósito debería ser promover al turismo vía las embajadas.

Con la reunión del 29 de junio, ya es la segunda sesión a la que no asiste y, claro, si desde el principio los empresarios más importantes como Miguel Alemán Magnani, Daniel Chávez, Marcos Fastlich, Andrés Conesa, Pablo Azcárraga y Simón Galante, se quejaban de que las sesiones duraban mucho tiempo, ahora de plano se quedaron en sus oficinas o se fueron de vacaciones (cuidando la sana distancia).

Algunos mandaron a sus representantes, pero otros ni eso y el Canciller dejó claro que tampoco le gusta derrochar sus horas.

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En menos de un año desde la creación del CDT hay historias hilarantes, como aquella del capitán de una empresa que en la segunda sesión confirmó que las reuniones se extendían innecesariamente.

Entonces pidió a uno de sus colaboradores que en el siguiente power point apagaran las luces del salón del hotel Marquís, para que se escapara sin ofender susceptibilidades.

Lo que no sólo sucedió, sino que otros lo secundaron.

Ahora Ebrard acreditó al embajador Alfonso Zegbe Camarena como su representante en el CDT y eligió a un personaje culto, preparado, experto en asuntos de inteligencia en países conflictivos del Medio Oriente, aunque no sea experto en turismo.

Por tanto, es seguro que nadie lo sacará de sus casillas y pronunció un discurso de arranque en el que informó que iba en representación de Ebrard… Y nada más.

Luego se confirmó lo que ya adelantamos, que el secretario de Turismo Miguel Torruco se quiere quedar al frente del CDT, por lo menos hasta finales de año, cuando su periodo está por terminar el 27 de agosto; argumentando que se perdieron los meses del confinamiento del Covid-19.

Cuando el autor de este espacio preguntó sobre los pormenores de esta última reunión, uno de sus informantes le compartió que Marcos Achar había presentado los avances de Visitmexico como si no estuviera re direccionado y en ese momento retenidos los dominios de todos los sitios.

Otro, muy aplicado, dijo: “El de la AMAV pidió que metieran a las agencias al programa de créditos de la Asociación Mexicana de Bancos; Torruco dijo que iban a pedir más oficiales en Migración y que ya estaba planeando su participación en las ferias de 2021”.

De pronto hizo una pausa y resumió: “Bueno, pues no pasó nada”.

Un tercero fue rudo e hizo un editorial en cinco palabras: “Fue una pérdida de tiempo”.

Ebrard seguramente pensó que él ya había invitado a varios de los “pesos pesados” originales del Consejo, quienes desertaron, que el turismo es el sector más afectado por la pandemia y que se puede meter en dimes y diretes con su colega del gabinete.

Su solución fue lógica, abandonar el barco quizá el resto del año, quizá para siempre.

Lo malo es que al desertar, le sopló a otra “velita” que tenía encendida el turismo mexicano.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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